Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dos veces breve

El secreto de Cayetana

Algunos aristócratas, tengan o no medios, cumplen su papel a la perfección, y, aunque abandonen la impostación, y se desenvuelvan con aparente normalidad, dejan siempre una pista: un detalle en el atuendo, un resto de altivez, una foto marginal sobre un mueble o mesa, algo que dejan caer en la conversación, una distancia a la que se renuncia de modo visible.

Algunos de los más elevados en el rango, que ya lo son por notoriedad, hacen con total desenvoltura cosas que resultan inadecuadas al libreto del aristócrata, aunque en el fondo responden a la gama alta del propio libreto, pues chispea en ellas la esencia de su genética: hacer lo que les da la gana, porque pueden. A esta clase excelente de la clase respondía la actuación de Cayetana de Alba, y eso la hacía muy atractiva para el pueblo, que por memoria histórica espera del aristócrata algún desmán, capricho o extravagancia.

Compartir el artículo

stats