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Cada cosa en su sitio

Una buena pasada por la izquierda

La Grecia que prefiguran el partido Syriza y su líder Alexis Tsipras si gobiernan el país tras ganar las elecciones del próximo día 25, puede ser para la unidad europea el primer disolvente de alto riesgo. Se negará a pagar la deuda soberana sin quitas próximas al 100%, pero querrá permanecer en el euro. Merkel y Schauble califican de incompatibles tales planteamientos y dan por hecha la salida griega de la moneda y de la Unión. Alegan que ya no hay riesgo de contagio en otros miembros con deudas equivalentes al PIB nacional o muy por encima de su volumen. España está entre ellos, y en su paisaje electoral sigue primando el color de Podemos, nueva fuerza vencedora en casi todas las encuestas. Afín a Syriza en conceptos fundamentales, el de "replantear" la deuda (o sea, podarla cuanto sea posible) y seguir en la Eurozona ya está definido como principio programático.

Lo increíble es que la Kaiserin germana no vea riesgo de contagio cuando en las naciones del sur de Europa siguen creciendo las opciones antieuropeas y entre las del norte sea ya tan fuerte la presencia de opciones como la de la UKIP británica, cuyo designio de salir de Europa está obligando a Cameron a convocar un referéndum sobre continuidad o salida. Y es un solo ejemplo, porque en el área escandinava y en Austria se multiplican las crías del mismo escorpión. Hegemonizar la UE controlando a los gobiernos nacionales por el procedimiento de la deuda que se hace impagable puede ser el error fundamental de Alemania en su enésimo intento, esta vez sibilinamente pacífico, de liderar el continente. Se creyó que el que entrase en Europa no saldría nunca, pero es diáfano el movimiento de los que quieren la unidad en el seno de otra Europa, no la diseñada en Berlín y Fráncfort.

La devastación social de la llamada austeridad es insostenible en España después de siete años de crisis y con un ritmo de recuperación teórico que nadie se toma en serio más allá de los ovejunos pretorianos del merkelismo. Europa necesita una buena pasada por la izquierda, y es lo que se está gestando en la mayor parte de su área sur y en alguno de los países del norte. Syriza no contagiará al PP, ni Tsipras a Rajoy, eso está claro. Pero los primeros van a gobernar en Grecia y los segundos pierden posiciones aceleradamente. Ni la política neoliberal es el evangelio ni sus profetas tienen autoridad ni carisma para mantenerla sofocando el sufrimiento social. Al contrario, sus dogmas y sus apelaciones al miedo se desmoronan en el paro irreductible, la rampante corrupción y la escandalosa desigualdad. Si sale Grecia, otros irán detrás. Merkel pasará a la historia con un aura dudosa y la Europa unida será otra Europa.

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