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El análisis

¿Aguantará el sector agrícola?

Que duda cabe: no es un buen momento para la economía nacional ni canaria, ningún sector se escapa al azote de un entorno económico complicado y más cuando la situación lleva años sin ser fácil, aunque veamos ya algunos signos que nos hacen presagiar un horizonte más claro y con posibilidades reales de avanzar en el camino del crecimiento en todos los sectores económicos, aunque no en todos, en algunos como el sector agrícola le sea más difícil avanzar en esta senda de la recuperación. Esto es lo que en resumen sucede al sector agrario, puede parecerle a algunos (que sin duda no trabajan en el campo) que la agricultura no se vea afectada por la recesión y la sitúan como un oasis en medio de este desierto en el que realmente se está convirtiendo nuestra región ¡nada más lejos de la realidad! Lo que ocurre es que los agricultores de Canarias ya venían de una crisis, ya contaban con problemas que llevan años en el baúl de los recuerdos de los que gobiernan.

Y la cosa se complica, ya que además se pide que sean los agricultores quienes absorban al desempleo contribuyendo como en otras ocasiones a tirar del carro, y ser el auténtico colchón del desempleo. La situación se complica cuando los empresarios se ven imposibilitados por su propia situación a contratar más mano de obra, porque la que tienen difícilmente pueden mantenerla. ¿Consecuencias?

Largas colas de personas esperando ser contratadas cuando se inician las labores de la campaña de tomates y pepinos, desde hace años nunca se había vivido tal demanda. Personas que llaman a diario para saber "si hay trabajo" y a las que muy a nuestro pesar debemos decir esas temidas palabras de "ya tenemos sus datos, te llamaremos cuando tengamos un puesto disponible". Llegan cartas, fax, correos electrónicos? y nos preguntan si les vas a dar empleo.

Una imagen realmente preocupante, porque se ha señalado al campo como "bote salvavidas" que "solucionaría" o "aliviaría" la presión que ejerce la alarmante cifra de desempleados, que en Canarias ha alcanzado la cifra de casi 300.000 parados, aun siendo el mejor año de llegada de turistas, una cifra aterradora y sin perspectivas de mejorar a corto o medio plazo, ¿pero cuántos caben en el bote salvavidas?, ¿qué ocurre si esas esperanzas puestas no llegan a cumplirse? ¿Es que el agricultor no está afectado por la crisis?

La falta de oportunidades y medidas realmente eficaces están provocando en el sector agrícola canario la mayor crisis conocida en los últimos treinta años.

Con la crisis se pensó en una vuelta al campo de jóvenes, cosa que no ha sucedido. La falta de créditos por las entidades financieras; la tardanza de la llegada a los agricultores de las ayudas estipuladas como las partidas previstas en el plan estratégico del tomate, que se abonó la primera partida? y luego? si te vi no me acuerdo, y del resto no se sabe nada , la competencia de Marruecos que no cumple ni con el Contingente Asignado ni con los Precios de Entrada y que hacen cada vez más difícil acudir a los mercados europeos; la amenaza diaria de plagas y virus, debido a que no se toman medidas eficaces en puertos y aeropuertos de las Islas, que provocan que los agricultores no puedan hacer frente, ni económicamente para erradicar las mismas, ni por rentabilidad en los cultivos para seguir con la actividad y así van poco a poco abandonándola, lo triste es que llevamos muchos años solicitando esos controles consistentes en modernos "scanner" y más personal para erradicar el coladero de productos que entran sin las debidas condiciones fitosanitarias, las mismas que nos exigen a nosotros para poder vender en los mercados europeos, ¿cumplen Marruecos, Turquía o Túnez con esas exigencias fitosanitarias? ¡Lo dudo! Con toda esta situación no podemos dar más trabajo a los que nos lo solicitan. Y lo triste es que hay tierra para plantar y agua que podía dar trabajo a muchos trabajadores en paro y que fueron agricultores, pero el auge de la construcción los llevó a esa actividad boyante antes y hoy bajo mínimos. El sector tomatero de Canarias plantaba en el año 2002, 3.000 ha de tomates, mientras que el sector del plátano plantaba en el mismo año 9.500 ha de plátanos. En la actualidad, se plantan 1.000 ha de tomates, frente a las 9.500 ha de plátanos. Como verán, se ha ido reduciendo drásticamente la superficie del cultivo del tomate, mientras que la del plátano no ha sufrido variación alguna, aun en estos tiempos de crisis. Es obvia la diferencia, por lo que nos preguntamos, ¿por qué ha sucedido esto? La respuesta no tiene ciencia ninguna: gracias a que el plátano ha tenido y sigue teniendo una ayuda comunitaria extraordinaria y garantizada, y no así el tomate, al que le ha pasado todo lo contrario, no tenía garantías ni compensaciones suficientes para poder subsistir, por lo que nos encontramos en las últimas.

Cuando se creó el Posei, el sector del tomate estaba en auge, no tenía competencia de países terceros, y por esta razón no se nos incluyó dentro del mencionado programa? Ahora lo estamos pagando.

Ellos, los plataneros, reciben ayudas por kilo exportado. Tienen una ficha de 144 millones de euros, más veinte millones que les han aumentado por el incremento del cupo para Ecuador. El tomatero ha pasado en pocos años de 40 empresas a 9 en la actualidad. Lo que tiene que quedar claro es que Marruecos ya no es excusa. Marruecos tiene carta blanca para enviar sus tomates a Europa, eso lo asumimos, lo que no aceptamos es que no cumpla con sus "contingentes" ni con los "precios de entrada". Las consecuencias de toda esta situación negativa están en que hace años estábamos por encima de los 17.000 trabajadores directos y hoy día estamos en 6.000. ¿A las autoridades les importa muy poco el desempleo? Pues ahí lo tienen.

A todo esto tenemos que añadir al día de hoy el bloqueo de Rusia a los productos agrícolas europeos, que ha provocado una sobreoferta en los mercados comunitarios y una bajada de los precios muy preocupante. Rusia suponía para los productores canarios un mercado muy importante, era un mercado "escape", cuando los mercados europeos estaban al límite de oferta, nos íbamos al mercado ruso y se estabilizaban los precios en el mercado comunitario, eso ahora, por el boicot no se produce, y no hay que olvidar que más del 20% de nuestros envíos se iban a Rusia. Ya estamos, desgraciadamente, viendo los efectos negativos en esta campaña, sobre todo en pepinos, que pueda que sea una zafra catastrófica, en cuanto a precios a pesar de ser impresionante en cuanto a producción y calidad.

¿Aguantará el sector agrícola todas estas embestidas? Tiempo al tiempo.

(*) Presidente de Asaja Las Palmas

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