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La ciberesquina

El 'guasap' en el escritorio... y el móvil en el antebrazo

Al fin, Whatsapp ha lanzado una versión para el ordenador. Una herramienta que se puede instalar en el navegador Chrome y que permite, siempre que el teléfono móvil esté encendido, que el usuario maniobre desde el escritorio de su PC en esta epatante aplicación de mensajería en línea. Esto es, conversar, enviar archivos y gestionar contactos. Toma ya.

El anhelado avance no ha sido demasiado bien recibido por los gurús, nerds y expertos en el asunto tech. No se preocupen si andan algo perdidos con el vocabulario: ellos saben de quien estoy hablando. Para terminar de aclararlo, dejémoslo en que esta extensión del popular guasap no mola a los expertos. ¿Sus argumentos? Pues que el asunto no funciona si se apaga el teléfono, que si se es dueño de un dispositivo Apple sus prestaciones se quedan cortas, que si es más un amaño que otra cosa ante la demanda popular de un adelanto semejante...

Quizás a los del 'guasap' no les compense poner en las manos de sus 700 millones de usuarios nada más que el aludido remiendo. No se olviden que hablamos de una aplicación concebida para los smartphones. Dato clave. Whastapp gana con ello el acceso a una miríada de números y datos personales de sus entregados acólitos, que, por otra parte, no han dudado en poner en a disposición de desarrolladores particulares toda esta información... y buena parte de sus expectativas para resolver sus necesidades en materia de comunicación instantánea. ¿Por qué demonios iba esta empresa en esforzarse en colocar su producto en los ordenadores de medio mundo, si lo que le interesan son los móviles?

Si lo ha hecho (a medias, en la peor de las críticas) es porque sus competidores directos, como Line o Telegram, sí han apostado con fuerza por ello. Quizás, para diferenciarse mejor. También, porque otros desarrolladores no oficiales se han esmerado para colocar sucedáneos de gestores de escritorio en el catálogo de extensiones del Chrome. Por cierto, invento de Google: el mayor especialista en hacerse con datos personales en la red.

El soporte, señoras y señores, es un asunto verdaderamente relevante a estas alturas de la película digital. Hace algunas primaveras ya que la informática y la tecnología han dejado de ser entornos exclusivamente ligados al PC. Es más, el desarrollo de cualquier idea de negocio en este ámbito no se circunscribe hoy a un ordenador de sobremesa, en exclusiva. Todo aquél que no considere en la ecuación a tabletas, móviles y televisores (sí, televisores) está abocado al fracaso comercial. Es más, estos dispositivos se convierten, poco a poco, en los preferidos por el público, que ya no está por la labor de levantarse del sofá de casa para colocarse delante de su equipo y, en incómodo reclinamiento, acceder a internet. Eso queda, en efecto, para los expertos y los aficionados a procastinar en la oficina.

Es más: aparecen nuevos ingenios que se adivinan capaces de ofrecer las mismas prestaciones que un smarpthone. Una firma denominada Cicret prueba en estas fechas una simple pulsera (apenas un hilo grueso y sintético en la muñeca) que es capaz de proyectar en el antebrazo del usuario la pantalla del móvil... ¡que además es táctil! Toda una alternativa a los relojes de prestigiosas marcas, líderes del mercado, que pretenden trasladar ahí buena parte de las funciones de un teléfono portátil. Los nuevos periféricos no hacen sino ahondar en el augurio que desplaza al PC. Y ampliar los verdaderos dominios de Whastapp.

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