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Un muro y el peso del cansancio

Soberbio partido de semifinales, un acto delicioso que se ha decidido por pequeños detalles. En ese pulso de poder a poder, destaco la sobresaliente actuación del portero de Francia Omeyer. Está completando un gran campeonato y ayer estuvo pletórico ante el combinado nacional. Fue una pena y sé de lo que hablo porque ya lo he padecido defendiendo la elástica del FC Barcelona en la máxima competición continental de la Liga de Campeones. Parecía que todos los balones iban directos a su cuerpo. Fue la pieza clave, el factor que ha terminado por convertirse en juez de un encuentro de alto voltaje. Es cierto que Francia inició de forma dubitativa el Campeonato del Mundo pero en este tipo de encuentros, los decisivos, los que marcan campeones y metales, hemos visto el poderío del combinado galo. Ahí es cuando despiertan y lo han hecho ante una España muy entera. Quizás ha pesado el cansancio en los mimbres más importantes del combinado nacional. Pero es el peaje de esta cita tan exigente y tan larga. Pero España ha luchado, ha peleado hasta el tramo final, y realzo el gran papel del portero Gonzalo Pérez de Vargas.

Del arbitraje, es cierto que hay acciones, como es nota habitual en estos partidos tan complejos, con tanto en juego, que pudieron perjudicar a España pero en el cómputo global fueron protagonistas. Fue un gran partido de semifinales, a la altura del torneo, de una importante exigencia física. Las defensas fueron demoledoras y una pena que el desgaste de Cañellas no le haya dejado brillar a su nivel. Pero falta Polonia, toca levantarse y luchar por el bronce. Esta selección se levantará, aún se puede hacer historia.

*Medalla de oro en el pasado Campeonato del Mundo de España en 2013

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