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La fogalera

El chico ganó, el grande perdió

Con el fracaso del petróleo y tratándose que la "agarrada" se realizaba en el mar, esta vez sin que sirva de precedente el pez chico se comió al grande. En términos luchísticos "el chico ganó, el grande perdió".

- Rivero, anda el muchacho más fachento que una gallina clueca en una granja de gallos. Con el éxito del fracaso.

A todo esto, el pueblo llano y soberano -lo de soberano nunca lo entendí- lo ha celebrado por todo lo alto.

- Al grito de: ¡Agua va!...

Y hablando de arte sin malas artes, Paloma Herrero Antón, más que crítica de arte es la amiga de todos los pintores. Ella ha escrito más que todos los críticos juntos y de todos, siempre bien, ¡oh! Ha escrito bien de mí que no me puede ver ni en pintura.

- Deberían todos ponerse de acuerdo y hacerle un homenaje. (Cuenten conmigo).

Lo que va de ayer a hoy. Antes a la pata pelá, de pueblo en pueblo, aquí me siento aquí me levanto. Con el tricornio encasquetao hasta las cejas, la capa al hombro y el fusil en bandolera, en la cartuchera el pan y el chorizo, eran los picoletos.

- En alguna aldea un cabo comandante de puesto, disponía de una bicicleta.

Hoy en día la transformación ha sido increíble. Sus unidades especiales, magníficamente preparadas, están colocando a la muchachada Benemérita al más alto nivel policial de Europa.

- Al pan pan y al vino vino. (Y el que se pique, que se rasque)

La otra tarde en un viejo libro -hay que ver las cosa que encontramos dentro de los libros -hallé una foto de mi primera comunión. Me vistieron de canario. Pantalón y chaleco, camisa sin cuello y zapatos de Agaete. Un cachorro canario traído de Tarrasa y mi sorpresa fue, que tenía bigote...

- Seguro que me lo pintó mi abuela

Yo soy muy supersticioso pero, si me dan trece mil euros, los cojo con los ojos cerrados.

- De Agaete y bobo.

Como anda la crisis en este país que los gitanos ya están llevando cadenas y medallones de plata.

- A lo que hemos llegado.

A los pájaros de altos vuelos no se les ve el plumero.

- Eso era antes.

Le voy a dar otra oportunidad pero que conste que no tiene ninguna oportunidad.

- Gracias por todo.

Leo que un gato se extravió y tuvo que recorrer más de mil kilómetros hasta que logró regresar a su casa. Según parece, lo logró guiándose pro las estrellas.

- De ser cierto, al perro lo ha dejado a la altura del betún.

¿Se acuerdan?, en su tiempo fue el edificio más grande y más alto de la ciudad. La muchachada se arremolinaba frente a ella exclamando: ¡ya coño, fuerte casa! ya coñooo...!

- Y nació la famosa "casa del coño"

La otra tarde en un timbeque de Artenara, leí un cartelito que decía: "el cliente siempre tiene la razón, aunque la tenga. Además, tenemos como norma a Dubal"

- ¡Qué detalle!

Si este año no consigo triunfar en la pintura, lo tengo decidido. Me voy al Japón.

- Claro, antes tendré que aprender flamenco.

¿Se acuerdan?, ya no se escucha "se dijo", "eso está hecho". "No hay más que hablar" "arrancó la penca y traspuso", "de relancia... viene por aquí", "alóngate a ver" "tabobo cristiano", "Dios se lo pague", "vete y ya estás aquí"

- Eran otros tiempos. Y otros modales.

Y termino, la próxima vez, si me lo permiten y no es una amenaza, hablaremos de algo más serio, aquí en vivo y en directo.

- De la famosa perra Liria, la que riscaba los conejos de Marcialito el "quieto parao", el de Juncalillo.

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