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En voz alta

El efecto mariposa

Cuando ya parecía que nos sabíamos todas las respuestas, nos cambian las preguntas. La rueda de prensa conjunta entre Ganemos y Podemos del jueves en Madrid, con la presencia silenciosa de los ganadores de las primarias madrileñas de IU, Mauricio Valiente y Tania Sánchez, augura cambios profundos en la dinámica de convergencia de las izquierdas.

Por lo pronto la ruptura de IU entre los inmovilistas del sector Somos IU, responsables de las tarjetas black y del enquistamiento de la organización (Reneses, Pérez, Gordo en Madrid; Lorenzo Garzón y objetivamente Ramón Trujillo aunque él lo niegue, en Canarias) y el sector que abanderan Tania Sánchez y Mauricio Valiente agrupados en Recuperar Madrid y apoyados por Alberto Garzón, parece inevitable al ser las posturas irreconciliables. Éstos piensan que hay que abrir IU a la gente y construir una plataforma ciudadana tipo Ganemos; mientras que el sector conservador piensa que el PCE ya se abrió a una plataforma ciudadana para la confluencia, que se denomina IU, y no quieren moverse de esa posición. Ya Alberto Garzón nos advertía, hablando en clave, el miércoles por la noche en la Escuela de Magisterio: "Algunos me quieren echar de IU por haber fracasado en la convergencia". Fue la única alusión a IU que hizo? A esa misma hora se producía el acuerdo madrileño entre Ganemos, donde está IU, y Podemos. ¿Desconocía el coordinador para la Convergencia de IU estas negociaciones que estaban a punto de ser exitosas? Sin duda, no. Hablaba en clave interna para advertir de los peligros de que el sector conservador de IU que controla IUCM pretenda expulsar a los renovadores de Recuperar Madrid. Posiblemente en el mundo líquido en que vivimos cuando lean este artículo ya tendremos novedades

La jugada maestra de Podemos y Ganemos en Madrid, creando un partido instrumental para conseguir la Unidad Popular, aunque aparentemente contradictorio es un genial atajo para acabar con las disputas de las sopas de letras y tiene el sello del politólogo Errejón, quien en un clarividente artículo publicado este verano en Le Monde, ya teorizaba sobre los atajos que Podemos ha utilizado en la política para construir la hegemonía y conquistar el poder. Pablo Iglesias ya nos alertó: "El cielo no se toma por consensos, sino por asalto". Y ahora se concreta en este instrumento para el salto a los cielos.

Lógicamente, para los amantes de la ortodoxia machista-leninista, esta desacralización de El Partido, que para los viejos comunistas es su iglesia y su casa, produce horror vacui. Para los izquierdistas, El Partido sólido es el guía, el padre sin cuya tutela están huérfanos y no entienden que un partido debe ser siempre un instrumento al servicio de la toma del poder y la aplicación del programa y no un refugio donde lamerse las heridas. Los políticos mediocres, que tanto abundan en los partidos, son como tapones de corcho, que solo buscan flotar porque no saben navegar; suelen preferir mantener controlado su pequeño chiringuito y su ínfima cuota de poder antes que atreverse a pensar en grande para ganar.

El partido instrumental o partido líquido ha nacido. Espero que sirva para que nunca más los militantes y afiliados sean instrumentos para los partidos, sino que el partido devenga instrumento válido para la ciudadanía. Deseo que tenga un efecto dominó en Canarias, pues no podemos volver a perder cuatro años.

¡Viva el partido instrumental!

(*) Miembro del antiguo Grupo Promotor de Ganemos Las Palmas de GC

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