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Cien líneas

Egoísmo

Invertir en Grecia pinta buen negocio, con la Bolsa hundida, y además es una forma de autodefensa.

Ya saben, todos a invertir como locos en la Bolsa de Atenas. Después de caer durante varias jornadas un 16 por ciento, el jueves pasado se empezó a recuperar. Robert Shiller, norteamericano, premio Nobel de Economía en 2013, cree que es un buen momento para invertir en Grecia.

"A veces", asegura el premio Nobel, "lo mejor es invertir el dinero en lugares que no dan buenas sensaciones. Invertir en empresas griegas es un reto importante y para inversores atrevidos, pero lo cierto es que a día de hoy las acciones griegas no reflejan el potencial real de sus flujos de caja futuros".

El principal índice se encuentra en mínimos desde octubre de 2002. Ha perdido cerca del 40 por ciento en los últimos seis meses.

Shiller está "entusiasmado con Grecia. Y es que algunos datos macroeconómicos del país son positivos. El desempleo se está reduciendo, mientras que el producto interior bruto crece con fuerza. Los activos griegos tienen potencial alcista".

Vamos, que las cosas no son como las pinta la propaganda oficial. Y más allá de las cuitas bursátiles y sus complejas evaluaciones, lo cierto es que, como apunté aquí hace sólo unos días, la importancia de Grecia para todo el mundo libre es sencillamente trascendental.

Ya está ahí el mandatario ruso Vladimir Putin, metiendo sus dudosas manos en tierras helenas y logrando que, a través de los comunistas -y nacionalistas-, que acaban de formar Gobierno en Atenas, la Unión Europea no pueda ampliar las sanciones al gigante ruso y sus movimientos imperialistas en Ucrania.

Y a mayor abundamiento está, a la vuelta de la esquina, Erdogan. Puede empezar a tomar posiciones, quizás empezando por Chipre, por no citar la quinta columna fundamentalista que tenemos en Europa, como reciente y trágicamente se vio en la capital francesa.

Invertir en Atenas es negocio y una forma de autodefensa. No hay nada como el egoísmo positivo.

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