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Más trabajadores, menos sindicatos

El dos de febrero de 2015 pasará a la historia de nuestro país como el día en el que Tribunal Constitucional confirmó que los derechos de los trabajadores son, como no podía ser de otra manera, de los trabajadores.

Somos muchos los laboralistas españoles que desde hace años hemos visto con asombro cómo los desmesurados privilegios que la Transición tuvo que claudicar ante las organizaciones sindicales casi llevan a nuestro sistema productivo, y con ello a nuestro país, a la mas absoluta situación de KO técnico. Y es que durante estos años de crisis, nuestro día a día nos ha enseñado que de manera contraria al gran esfuerzo que han tenido que hacer todos los trabajadores, las organizaciones sindicales de nuestro país, no estando a la altura de sus representados, han estado más pendientes de mantener los derechos nobiliarios que histórica, pero inexplicablemente, han mantenido en la relaciones individuales entre trabajador y empresario. Digo derechos nobiliarios, en el sentido mas jurídico de la palabra, ya que de otra manera no se podría explicar desde la razón el que siendo los sindicatos españoles de los que menos niveles de afiliación tienen entre todos los países de la OCDE hayan sido, por ley, titulares del derecho a anular acuerdos alcanzados directamente entre un empresario y un trabajador.

El Tribunal Constitucional, mediante su sentencia que confirma la reforma laboral, acaba con el derecho de los sindicatos a vetar el que trabajadores y empresa puedan adoptar convenios de empresa que, atendiendo al mejor conocimiento que tienen de su día a día, puedan diferir de lo establecido en convenios nacionales o autonómicos en los que han intervenido las jerarquías sindicales pero no los trabajadores afectados.

Con esta sentencia, lo que viene a decir nuestro Tribunal Constitucional es que no tiene sentido el que convenios realizados históricamente al peso para todas las empresas de un sector a nivel nacional puedan prevalecer ante los convenios o acuerdos alcanzados por una empresa y sus trabajadores atendiendo a los problemas concretos y reales del proyecto empresarial y vital que les une.

En definitiva, con su sentencia el Tribunal Constitucional apuesta por acabar con el monopolio sindical de dictar cuáles deben ser los derechos de los trabajadores y con ello devolverle a los mismos el derecho a liderar y consensuar directamente con el empresario el alcance de sus derechos y obligaciones.

Sin duda, este cambio histórico en la configuración de las relaciones laborales de nuestro país contribuirá a construir regulaciones más realistas con el día a día de nuestras empresas y permitirá que la productividad que siempre genera la sana autorregulación suponga el arma definitiva contra el desempleo.

Coordinador del Área de Derecho del Trabajo de Cremades & Calvo Sotelo

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