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Apuntes

Esto no tiene arreglo...

Estallé en una carcajada. No lo pude evitar. El hombre que me había parado en la calle Venegas, cuando nos cruzábamos él para entrar y yo para salir del paso de peatones, se quedó un poco cortado.

Se presentó como diario lector mío, y tras los saludos de cortesía me preguntó: "¿Cree usted que esto tiene arreglo?" Entonces fue cuando reí abiertamente. "No, no lo creo, al menos en el sentido en que lo pregunta. Nadie está comprendiendo lo que pasa. No lo pillan. Confunden el objetivo. El PP, el PSOE, Podemos, IU... Parece un baile de pollos sin cabeza", rezongué cuando ya me despedía.

Gran debate nacional acerca del Pacto de Estado entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez sobre la manera de afrontar el desafío yihadista. ¿Ése era el Pacto de Estado más importante y urgente? Desde luego es un asunto grave, y todo el mundo está de acuerdo en lo fundamental. Pero la gente lo que necesita es otro gran acuerdo diferente: uno muy amplio para que la sanidad, la educación y las pensiones no sigan siendo atacadas con saña. Para que en la enfermedad y la penuria los españoles tengan la cobertura europea que tenían; para que en la educación no se derive hacia una España de dos velocidades; para que las pensiones no se sigan poniendo en riesgo por el gobierno, animado por una furia privatizadora a la que subordina toda su mezquina y cruel estrategia; para impedir la corrupción y detectarla a tiempo en vez de lloriquear con falsas lágrimas de cocodrilo. "Yo no es que no diga que no es necesaria una política de Estado para el terrorismo", abundaba una amiga podemista procedente del nihilismo, "pero el pueblo sabe que para eso están la policía, la Guardia Civil, los espías, el ejército, y que a los malos hay que derrotarlos y meterlos en prisión, y prever a tiempo sus crímenes..."

Políticos y analistas subidos a la parra especulan sobre otro Pacto de Estado: el de la Educación. Sí. Pero antes lo que hace falta es que Rajoy destituya a José Ignacio Wert, por provocador. ¿Será un topo de Podemos en el Consejo de Ministros?, ¿será también José Manuel Soria, que trata de desprofesionalizar y convertir las oficinas exteriores de Turismo en un gran echadero para los excedentes de cupo populares, un agente de la quinta columna? La tarifa eléctrica ha alcanzado tales cotas que ya no es solamente un peligro para la clase media, "es la clase media, estúpido", habría que recordar a los dinamiteros, sino asimismo para las industrias que no pueden soportar sus costes. Un país en bancarrota, con los salarios cayendo en picado, con la pobreza aumentando en flecha, con una tasa de paro sin igual entre los 28, y con los precios eléctricos más altos de la UE. Los incendios y las muertes en este frío invierno tienen características de tragedia nacional. La epidemia de gripe se agrava por la falta de calefacción. Los braseros y chimeneas en mal estado disparan los accidentes. Del pacto eléctrico nadie habla. El PSOE se enreda con la agenda que marca la derecha y los mercados. Podemos centra su discurso únicamente en conquistar el poder y cambiar el bipartidismo en tripartidismo. Y, como diría Lenin, ¿para qué ese cambio? Según se acerca al Poder su discurso se hace más gaseoso y cabalístico. Monedero, que negaba haber hecho ingeniera fiscal para pagar menos se pone a bien con Hacienda y le paga 140.000 euros. Enternecedor. Las vigas de IU son destruidas por las termitas que se pasan al hormiguero que sube en las encuestas.

Es otra verdad revelada por los tribunales y los auditores que la salida de Bankia a bolsa fue un fraude; que los ahorradores que compraron acciones fueron estafados. Así de claro. Pero el Gobierno, Bankia y los partidos aceptan el procedimiento artificioso y tramposo de la devolución solo por vía judicial; aunque esté claro que las víctimas son las que tienen la razón. ¿No se puede hacer de oficio?. En EE UU se ha impuesto una multa de 1.375 millones de dólares (1.210 millones de euros) a Standard and Poor's por manipular la nota de valores financieros respaldados por hipotecas tóxicas. No es la primera. En España es el Estado quien va a asumir unos mil millones para pagar a los engañados. ¿Volverán a saquear la hucha de las pensiones? El mundo al revés. Los que organizaron o participaron en la gran piñata siguen en su inmensa mayoría impunes, felices y contentos, esperando el goteo de los tribunales, atascados por una legislación que beneficia a los ladrones de guante blanco y tarjetas y almas negras. No se le da importancia al cáncer de las personas sino al catarro de los banqueros.

Los preferentistas, los accionistas burlados, los enfermos de hepatitis, las víctimas de la talidomida, los parados, los que no pueden comer y dormir con contratos basura, los sectores estratégicos que son desguazados y entregados a buitres y competidores... ¿no necesitan un Pacto de Estado y de Decencia?

(tristan@epi.es)

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