Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La columna del lector

Todos a por el bien común

Corren unos tiempos que unos con otros parecemos extraños, cada uno a su bola, así se descuida y se mina el bien común que tanto influye en la sociedad, si cada uno pone su granito de arena y como grita el dicho todos a una, pero en lo positivo y recto, las naciones prosperarían y no abundaría, como en algunas está sucediendo, la tiranía.

El bien común no se opone al bien particular. Las leyes justas que protegen a todos también deben ser respetadas. El hombre tiene la capacidad de abrirse a lo común y su dignidad le dice que debe colaborar con los demás en los actos honrados y de justicia y caridad y dejar a un lado su egoísmo. La responsabilidad frente al bien común, no son iguales en todos los ciudadanos, que un ciudadano de a pie falle en esto esta mal, pero que sea uno de los que tienen que dar ordenes, dictar leyes, es muy distinto porque tiene más transcendencia. Como no podemos vivir fuera de la sociedad para toda persona es una obligación de justicia colaborar con ella con todas sus fuerzas. Y acabo con una frase de Cicerón: "Lo peor de las personas importantes no es que sean viciosas, sino que tengan tantos imitadores".

Compartir el artículo

stats