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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

Monedero sin chaleco

Si Pablo Iglesias es el líder carismático e Iñigo Errejón el cerebro estratégico y organizativo de Podemos -el primero dueño de una serena simpatía, el segundo tan sobrado de empatía como un ficus cubierto de matrículas de honor- Juan Carlos Monedero es el verso suelto aunque desagradablemente consonante, la narcisista voluntad de moderada extravagancia, el dicharachero disfrute de un personaje inventado pero que no deja de ser un mediocre profesor de Ciencias Políticas al que la realidad -horror de los horrores- le ha venido a comer de la mano. Hay algo ligeramente espantoso en un intelectual que cree realmente que puede transformar el mundo, porque siempre intentará que le quede tan ajustado como el chaleco. Ah, el chaleco de Monedero. Te cubre las espaldas mientras te deja mover libremente las manos. Como la empresa fantasma que creó y gracias a la cual pudo pagar menos impuestos a Hacienda. Pero Monedero -que por supuesto no ha cumplido con su promesa pública de entregar documentos y datos concretos de sus suculentos contratos de asesoramiento- es importante en la fratría universitaria que constituye el núcleo fundacional de Podemos. Como aglutinante inicial y surtidor de contactos en las universidades españolas y ante gobiernos izquierdistas en el extranjero. Iglesias y Errejón tienen una deuda con el profesor Monedero simbólicamente tan importante como la que ha tenido Monedero con la Agencia Tributaria y que le ha obligado, como acción preventiva, a presentar una declaración fiscal complementaria. Ese, por supuesto, es uno de los motivos del vergonzoso comunicado difundido ayer por Podemos, que constituye la primera prueba verificable y contrafáctica de que están dispuestos a tomarnos a todos -y en primer lugar a sus potenciales votantes- por imbéciles irremediables. El otro es el ritual y mefítico cierre de filas que todo partido realiza cuando trincan a uno de sus dirigentes en un comportamiento cívicamente deplorable. Los que se esperaban la dimisión de Monedero como miembro de la dirección o su expulsión fulminante de Podemos no son de este mundo porque no han entendido que Podemos -y sus máximos dirigentes- tienen como objetivo incondicional gobernar este reino (hasta que se transforme en una república).

Será conveniente no olvidar este día. Ahora mismo es inútil zambullirse en la galerna de adhesiones inquebrantables, argumentos conspiranoicos, apoyos demenciales empapados de furor, exculpaciones meticulosamente grotescas. Pero recuerden este día cuando, en un futuro impredecible, se arrepientan de haber votado a Podemos, porque podrán decir: yo estuve allí. Yo leí ese comunicado. Yo pude presenciar el momento en el que a Monedero se le escurrió el chaleco hasta el suelo.

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