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'El destino de Júpiter'

El sabor de la aventura

Los hermanos Wachowski tuvieron la fortuna de llegar en el momento justo con la idea adecuada y Matrix (no vamos a meternos ahora al cansino debate sobre su calidad) trascendió los límites cinematográficos para convertirse en la película icónica con la que cambiar de siglo. Su estética, tan imitada y limitada, dejó huella. Luego, la hecatombe: Speed racer y El atlas de las nubes, tan ambiciosas como fallidas. Valientes, en todo caso. Con El destino de Júpiter (título maliciosamente equívoco) repiten los mismos errores pero mezclados: visualmente tiene un atractivo indudable en su ingenuo anacronismo, pero el guión es flojo y ni siquiera un reparto con gente solvente como Mila Kunis, Eddie Redmayne, Sean Bean o el prometedor Channing Tatum logran mantener en pie un edificio con cimientos frágiles y tantas líneas cruzadas que la intensidad da paso muchas veces a la confusión. Hay que agradecer a los Wachowski que se sigan arriesgando pero no les vendría mal que ficharan a un guionista menos disperso.

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