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Al azar

El ego de Tania Sánchez

En la actual legislatura ya había ocurrido todo lo que podía ocurrir. Y entonces llegó la diputada por un partido minoritario de la asamblea provincial madrileña. Entrevistar a un personaje es la mejor manera de conocerlo. A cambio, este espectáculo de canibalismo intelectual agota la relación, impide un segundo asalto con los mismos contendientes. Y si no ocurre así, es una mala entrevista. Pues bien, he entrevistado a Tania Sánchez, propietaria de uno de los egos mejor abonados que he podido contemplar en un interlocutor. Dada su renacida vigencia, convendría reincidir en una conclusión no explicitada en aquel diálogo. Tania Sánchez se considera más importante que Pablo Iglesias. Políticamente, claro.

Es una obviedad afirmar que Tania Sánchez ama a Tania Sánchez, porque todos los seres humanos comparten esta debilidad hacia sí mismos. La diferencia estriba en que la parlamentaria provincial dimitida se corresponde apasionadamente. Desde la primera respuesta advierte de que es "bastante dominante", y de que su "compañero" se queda sin comer carne en casa, porque ella es vegetariana. Conste que nadie había indagado sobre su pareja, a la que introduce espontáneamente en la conversación para lamentarse a continuación de que siempre le pregunten por el líder de Podemos. Aunque seguramente recibiría condena de las facultades de Ciencias de la Información, mi primera cuestión a Joachim Sauer versaría sobre su esposa, una tal Angela Merkel.

Por terciar en la polémica vigente desde las impresiones extraídas de una entrevista datada, Tania Sánchez solo entrará en Podemos si le garantizan un puesto por encima de Pablo Iglesias. Esta fogosidad es una virtud, se corre el riesgo de censurar en una mujer cualidades que engrandecen el aura varonil. Ahora mismo, España cuenta con tres políticas dotadas de una ambición consolidada y perfectamente enfocada. Soraya Sáenz de Santamaría, Susana Díaz y Tania Sánchez se diferencian de Pedro Sánchez en que no piensan visitar La Moncloa solo como visitantes. El trío emergente se nutre del descrédito acelerado de los líderes de PP, PSOE o IU.

La inclusión de Tania Sánchez junto a Soraya y Susana puede parecer desmesurada, salvo para un ciudadano que compruebe que los medios consagran más atención a la egresada de IU que a la suma de los ministros de Rajoy. Ha convulsionado la política estatal pivotando sobre un escaño provincial irrelevante. La pregunta inmediata debate si una parlamentaria desvinculada del fenómeno político más deslumbrante del último medio siglo hubiera congregado una cobertura semejante. La urgencia para cambiar de carteles electorales viene demostrada por el hecho de que ninguna integrante del terceto haya encabezado una lista prominente. Nunca han sido votadas por sí mismas, una carencia que hoy se erige en un valor añadido. A propósito, Soraya y Susana compiten en ego con Tania, pero lo sofocan con mayor eficacia.

Tania Sánchez declaraba hace tres meses que "Izquierda Unida es imprescindible". Ni el politólogo más sofisticado detectaría cambios sísmicos en IU durante este plazo. En la interpretación más favorable, la parlamentaria madrileña es una pésima analista. Sin embargo, reclama la licencia política de acertar hasta cuando se contradice, un privilegio que ha llevado al país a su poco envidiable situación. Nadie discute que Tania Sánchez supere en preparación o carácter a Pablo Iglesias. Michelle Obama posee dotes incontestables que exhibió en Arabia Saudí, de las que carece su abúlico marido. Sin embargo, fue Barack quien obtuvo los votos, del mismo modo que el dirigente de Podemos aspira a polarizar una cuarta parte de los sufragios electorales según el CIS.

Al escribir de Podemos, porque de eso se habla siempre, hay que corregir la injusticia proporcional de asignarle vicios que apenas suponen un infinitésimo de las conductas desarrolladas en los partidos que han venido a sustituir. Sería curioso historiar la propulsión curricular de los cónyuges de ministros y ministras, repentinamente aptos para cargos muy bien remunerados. Para evitar la perversión dinástica, Podemos tendrá que elegir entre el liderato de Pablo Iglesias o de Tania Sánchez. Sin embargo, sería insultante comparar a la segunda con Ana Botella de Aznar.

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