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Cartas a Gregorio

Manuel Ojeda

Periodista

La política de cintura para abajo

Compañeros y compañeras, la naturaleza nos ha creado de distinto sexo para unirnos, pero nosotros nos empeñamos en recurrir a esa diferencia para separarnos. Los políticos hablan de igualdad pero, tanto las mujeres como los hombres, queremos seguir siendo distintos y, como el enchufe y la clavija, no queremos ser iguales sino complementarios.

Se me ocurre también pensar que si lo de la cuota de género y las listas cerradas tendrá algo que ver con el pudor...

Pero se ha puesto de moda la tendencia a utilizar un lenguaje que se considera menos sexista tanto en la televisión como en el resto de los medios de comunicación, y esa moda ha venido de la mano de los políticos llamados progresistas en su propuesta por la igualdad.

Estas buenas intenciones se han apresurado a hacerlas suyas todos los partidos políticos de cualquier tendencia, hasta saltarse toda norma lingüística y convertirse en pura verborrea. Así, tanto dislate, ha hecho posible que se escuchen discursos como este: "Queridas ciudadanas y queridos ciudadanos: bienvenidas y bienvenidos a la fiesta de nuestra patrona. Agradecemos a la alcaldesa, tenienta alcaldesa, concejalas y concejales de nuestro Ayuntamiento, su esfuerzo y dedicación. Este año tenemos también el honor de contar con la presencia de las miembras y los miembros de nuestras diputadas y nuestros diputados del Gobierno autónomo..."

Esa borrachera de desdoblamientos por un lenguaje no sexista llevó también a Carmen Romero, diputada española y exesposa de Felipe González, a referirse a los "jóvenes y jóvanas" en uno de sus discursos, así como también a Julio Anguita que, en un "lapsus línguae", vino a decir: "Compañeros y compañeras, el proyecto que defendemos nosotros y nosotras..."

Mucha miga tiene también el debate por la feminización de la jerarquía en la Iglesia anglicana. Me refiero a la ordenación de mujeres obispos que, si llega a la Iglesia católica, tendremos que hablar en España de cardenalas, arzobispas y obispas. En contrapartida, habrá que ir pensando en llamar Papo al santo padre para diferenciarlo de la que será la primera Papa...

¿Tendremos que decir que la solista era una soprana? En una orquesta hablaríamos también de la cantanta, el trompetisto o el pianisto.

Pero queridas lectoras y queridos lectores, volviendo a los benditos desdoblamientos, pienso que solo deberíamos referirnos a ambos géneros cuando el masculino y el femenino son palabras diferentes como, por ejemplo, mujeres y hombres, damas y caballeros... o acabaremos diciendo: "Señores votantes y señoras votantas: introduzcan el voto y la vota en los urnos y las urnas..."

En definitiva, Gregorio, tú me dirás qué tendrá que ver lo que pensemos o seamos capaces de hacer o no hacer con lo que somos de cintura para abajo.

Un abrazo y hasta el martes que viene.

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