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La que se avecina

Tspiras respira

El flamante presidente del gobierno griego, Alexis Tspiras, de la izquierdista Syriza, a quien muchos daban por muerto antes de la confrontación de su ministro estrella -el economista Varoufakis- con Wolfgang Schäulbe -el austero lobo malo detrás de Merkel-, ha salido vivo y coleando del encuentro. No solo eso, comentaristas en medios internacionales (New York y Financial Times) defienden y hasta elogian moderadamente su propuesta.

Mario Draghi, desde el BCE, ha dicho que no apoyará más crediticiamente a Grecia, pero Paul Krugman -siempre optimista- ha comentado en el New York Times que eso es inefectivo y apunta más a favor de Grecia que en contra, que es más una alerta para que Alemania cambie de rumbo ante la inminente debacle griega. El primer round ha sido un empate, y el austero Schäuble sigue en ventaja.

Pero la pelea contra la austeridad ha comenzado, y no del todo mal para Tspiras. Veremos como continúa. Y que sucederá cuando en la lucha se le una España con Podemos... Si es que eso sucede, claro. Porque antes de eso Grecia puede ser echada -diplomáticamente o no- fuera del Euro-club, caiga quien caiga, y entonces las tornas cambiarían para Podemos en España.

Así que Tspiras respira. Por ahora. Y Podemos también.

Z Gracias a Grecia

Gracias a Grecia la gresca contra la grotesca austeridad germana germine quizá con Podemos, y puede que ambos se enfrenten juntos a ese gremio gris: los austeros de toda austeridad que se enriquecen a costillas nuestras

¿Qué es la austeridad? Según la RAE (que ni limpia, ni fija, ni da esplendor, sólo define) es literalmente: "mortificación de los sentidos y pasiones". Y mortificar "dañar gravemente alguna parte del cuerpo; domar las pasiones castigando... y refrenando la voluntad; afligir, desazonar o causar pesadumbre o molestia".

Pues todo eso es lo que nos hace -¡lleva cinco años!- la austeridad impuesta por Merkel. Daña gravemente, castiga, refrena, desazona y causa pesadumbre -mucha- y molestia, Lo vemos diariamente. Y lo peor es que no ha servido, ni servirá para nada. Nada más que para beneficiar a los ricos y aprovechados de esta Unión Europea, cada vez más desunida, más escindida en países ricos y países pobres.

Si lo que se buscaba con el euro era llegar en la UE a una unión económica como la de USA, con la austeridad estamos cada vez más lejos de ello. Imagínense si el gobierno de USA tratara a uno de sus estados como la UE eurótica a Grecia. Veamos cómo se comporta ahora ante el desafío de Syriza y la amenaza de Podemos.

Alan Greenspan, antiguo jefe de la Reserva Federal de USA, da como inevitable la salida de Grecia del euro. Un amigo, economista de USA, dice que cuando Greenspan dice blanco hay que elegir siempre negro. Puede que en este caso mi amigo se equivoque y Greenspan tenga razón; y que Grecia salga muy pronto del euro. Seguro que Merkel y los Mercados están estudiando muy seriamente esa posibilidad. No será fácil. Puede ser el fin del euro, y hasta el principio del fin de la UE tal como la conocemos. Se avecinan tiempos tormentosos para la economía europea.

Dentro de ese frente de tormenta, es loable la actitud de Merkel al insistir -por ahora- en una solución negociada, pacífica, al conflicto con Putin en Ucrania. Sería quizá demasiado fácil buscar un chivo expiatorio y derivar la crisis económica a una militar, como ha sucedido tantas veces en la Historia. Esperemos que no sea así esta vez. La marca Merkel y los mercados tienen la palabra.

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