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Ida y vuelta

Las siete vidas de la Negra Tomasa

Zumba la Negra Tomasa en el carnaval de las islas, desde el este hacia el oeste y desde el norte hacia el sur llegan las imitaciones del genial personaje criado y nutrido en Santa Cruz de La Palma. La emigración a Cuba fue abundante hasta la guerra civil, nuestros abuelos iban y venían a la Perla del Caribe utilizando los veleros más rápidos de entonces, los que se construían en los astilleros de la capital palmera y que hacían el trayecto en apenas una quincena. Como nostalgia y reminiscencia de todo aquel flujo de ida y vuelta -que trajo vocabulario, gastronomía, punto cubano, palabras, músicas, una manera de estar en el mundo- nació en la calle la conmemoración de los Indianos, que llena el gran Lunes. Como consecuencia de todo ello se impuso el entusiasmo de una peña de amigos indiscutibles del carnaval y con ellos el empuje de un hombre sencillo, Víctor Díaz, emigrado a Dinamarca que añoraba su tierra, hombre de muchos oficios, hombre desprendido que muchas veces bailó los Enanos y que creó a la Negra Tomasa.

Ella es un personaje clásico de la calle, tan clásico y tan introducido en la fiesta como Fidel Castro, Charlot, Angela Merkel o el ministro Soria. Porque, a fin de cuentas, el hecho de que tantos quieran imitarla viene a demostrar la verdad palmaria: solo hay unos Indianos de verdad, solo una Negra Tomasa genuina es capaz de sobrevivir en todas las convocatorias, tiene siete vidas y por ello el éxito de este personaje trata de multiplicarse aquí y allá. Claro que nunca las imitaciones pudieron igualar al modelo original, de la misma forma que el carnaval imitación Indianos en el que la gente baila con la Banda de Agaete mientras tira gofio y harina nunca podrá compararse con el que corre por la calle O'Daly. De este modo, la universalidad de los Indianos y de la Negra Tomasa no queda disminuida un ápice sino que, al contrario, es potenciada con cada intentona que surge aquí y allá.

Recordemos lo que hace un par de años escribía en La Opinión Elfidio Alonso, amigo y antiguo compañero de Redacción en el periódico El Día: "El personaje que interpreta cada año el bueno de Sosó se ha convertido en un clásico de Los Indianos. A partir de su llegada a las inmediaciones del Ayuntamiento de la capital palmera, donde es posible degustar a plena mañana el mejor mojito o un sabroso guarapo de caña molida, la negra Tomasa se convierte en la gran protagonista del lunes de Carnaval, entre lluvia de polvos blancos y al ritmo que marcan el son, la guaracha y el bolero que tocan los excelentes grupos que se han especializado en la música tradicional de Cuba. No se trata de un personaje que tenga raigambre histórica en la isla caribeña. Ni menos puede ser considerado como un prototipo de los emigrantes canarios que radicaron en Cuba y luego regresaron. La negra Tomasa es sólo el personaje central de una célebre canción cubana, compuesta por el santiaguero Guillermo Rodríguez Rife. Un músico de los que podríamos considerar como menor, aunque -como el burro flautista de la fábula- llegase a alcanzar el éxito con una sola canción, que aún sigue gozando de una extraordinaria popularidad".

Traemos a la memoria también lo que a propósito de las imitaciones en su momento expresó la concejala de Fiestas, Marta Poggio: "El ayuntamiento no puede impedir a nadie que se vista de blanco y tire polvos talcos. Eso es algo que no se puede proteger, que se puede copiar, y que lo harán en Tetir o en cualquier otra zona que lo programe, aunque no nos guste, pero sí hay otros aspectos que Santa Cruz de La Palma tiene protegidos. Los Indianos, como denominación del acto, está protegido por el ayuntamiento". De todos modos, con fecha 20 de agosto de 2013 leímos la noticia de que Santa Cruz de La Palma tomó medidas para la constancia del logotipo y la marca "Los Indianos". El Ayuntamiento capitalino en efecto registró el logotipo y la marca comunitaria "Los Indianos Santa Cruz de La Palma" en el Registro de Patentes y Marcas.

El profesor y poeta palmero Antonio Arroyo, residente en Sardina del Norte (Gran Canaria), hace tiempo escribió sobre el carnaval de su infancia y la llegada de la Negra Tomasa a la narrativa canaria a través de la novela Carnaval de Indianos (publicada en la NACE). Señaló que este libro lo retrotraía a sus años infantiles y adolescentes en la capital palmera, aquel carnaval que traía la chanza, la anarquía vital, el ron, el romper los papeles tradicionales de la sociedad palmera, tan tradicional en todo. "Todos los que somos de La Palma tenemos en nuestros recuerdos algún pasaje relacionado con los Indianos y especialmente con Sosó, el entrañable Víctor Díaz. Desde mi punto de vista, en el libro se han unido muchos recuerdos y el conjunto de los mismos forma una parte de la conciencia colectiva de los palmeros".

Para finalizar, citemos lo que expresó la cronista María Victoria Hernández sobre este personaje: "Es la Negra Tomasa la encarnación de un sueño... Verla llegar enfundada en alambicados ropajes de suprema parodia, encajes, blonda tocada con increíble pamela, es como retomar el ayer del indiano. Aquellos indianos que acuñaron la frase: "cinco años de emigración, una fortuna"...

Santa Cruz de La Palma ha hecho dos aportaciones fundamentales a la fiesta popular canaria: la danza de Los Enanos y el lunes de carnaval con la Negra Tomasa en Los Indianos. Y la Negra Tomasa ya es un personaje inmortal de la fiesta.

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