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Aula sin muros

Acoso en las aulas

Según informan fuentes de instituciones públicas y departamentos de centros escolares ha aumentado en un 30% el acoso escolar entre adolescentes de las Islas. Intimidar, ignorar, insultar o ridiculizar son uno de los comportamientos habituales que se suelen dar entre adolescentes en edad escolar. También parece que aumenta el acoso sexual hacia las chicas. En el pasado los chiquillos se retaban a duelos de trompadas, lejos de las miradas de los padres y maestros. Una forma directa de dirimir diferencias y hasta de marcar territorios y prestigio entre los iguales. El termino inglés al uso es el de bullying (acoso) definido como cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares, con reiteración, a lo largo de un período de tiempo, tanto en las aulas como fuera de ellas, a través de las nuevas redes sociales. No cambian las edades. Se produce entre preadolescentes y adolescentes en edad escolar. Pero antes se daba entre chicos. Las niñas no solían ser el blanco de mofas y acosamientos, entre otras razones, porque existía una separación radical por sexos en las clases. La coeducación obligatoria data de la Constitución de 1978. Hoy los chicos practican el acoso sexual como un nuevo incremento del viejo machismo (en Canarias ha aumentado en el último año) tanto en las aulas como a través de las redes sociales en cuyos portales y enlaces internautas divulgan toda clase de soeces y vilipendios. Se trata de las nuevas realidades virtuales, la mayoría de las veces sin control por parte de la familia y educadores, tras las que se esconden tanta mala educación como un cúmulo de frustraciones personales. En los espacios escolares puede convertirse en una tortura para las víctimas a la que se someten, de forma subrepticia, continua, con la complicidad de compañeros e ignorancia de los profesores. Hoy se les llama matones o bravucones. Antes gallitos o gallones. En todo caso siempre abusones o abusadores sobre todo si se cometía por parte de los grandes sobre los más chicos. Cuando se producen este tipo de intimidaciones o atropellos las posibles víctimas viven en medio del miedo a asistir a la escuela y no denunciar el acoso por miedo al ridículo o mayor inquina y persecución de los compañeros maltratadores. Se dan casos de pensamientos e intentos de suicidio. Especialistas de centros hospitalarios de Canadá y Reino Unido constatan que los adolescentes maltratados por el acoso se muestran más expuestos a padecer problemas mentales y el tipo de estrés llamado postraumático. Es más, pueden ser más proclives a padecer depresión a medida que se van haciendo mayores. La prevención apunta a los orígenes. Fomentar entre la familias una cultura democrática, no autoritaria, predicada con el ejemplo. Los hijos, desde muy chicos, aprenden por imitación. Igual que en la escuela y centros escolares donde los profesores, no solo sean hábiles en explicar las materias, sino en fomentar valores de tolerancia, respeto mutuo y habilidades en la resolución de conflictos. No es nada nuevo si nos atenemos a una máxima que, a nivel teórico, se enseñaba en los viejos manuales de Lecturas de cosas y Urbanidad que hablaban de emplear "no la razón de la fuerza sino la fuerza de la razón". El Día Escolar de la No-violencia Escolar y la Paz, fue declarado, por primera vez por la ONU el 30 de enero de 1964.

Con ello se quiso rendir homenaje al pacifista Gandhi. Fue asesinado a tiros, el mismo día y mes del año 1948 por un fanático religioso.

stylename="050_FIR_opi_02">fjpmontesdeoca@gmail.com

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