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Con otra cara

En domingo

El Día Internacional de la Mujer cae este año en domingo lo que me alegra sobremanera porque así me podré permitir el lujo de dormitar toda la tarde en el sofá echando un ojo a las tres pelis del multicine de la tele, mientras que si hubiera caído un martes hubiera tenido que ir a toda leche como siempre sin tiempo ni para telefilmes ni para siestas, algo consustancial, por lo visto, con el género, a no ser que seas Paris Hilton o que te haya tocado la lotería y puedas delegar lo de hacer la cena y poner la lavadora. A mí esto de los días internacionales de las cosas me resulta chocante, pero, si sirve para que algún informativo ponga el foco en mi cuñada que cobra 800 euros en la panadería mientras que su compañero hace las mismas horas y cobra 1.000, bienvenido sea. Es verdad que como él es más alto, coloca los bollos en la última estantería sin ponerse de puntillas, pero no creo que eso justifique cobrar 200 euros más cada mes, aunque, dado que hasta las actrices de Hollywood cobran menos que los hombres como se puso de manifiesto en la última ceremonia de los Óscar, tampoco va a ser tan raro. Lo del Día de la Mujer también va a servir hoy para insistir en que los cargos directivos siguen copados mayoritariamente por los hombres; se va a recordar el trágico incendio de una fábrica textil en Nueva York en 1911 en el que murieron 146 trabajadoras, muchas de ellas niñas de 15 o 16 años, y se volverá a incidir en que lo de la conciliación es un cuento chino y lo de compartir las tareas en la casa, un espejismo. Las incansables feministas se echarán a la calle y los energúmenos de siempre las acusarán de locas lesbianas amargadas. Se hablará del machismo que ni a tiros conseguimos desterrar de la mente de nuestros jóvenes, bien al contrario, con crías que interpretan las órdenes de su novio sobre con quién ir y cómo vestirse como pruebas de amor. Volveremos a oír que cada año más de tres millones de niñas sufren la ablación del clítoris, que una de cada tres mujeres en el mundo es víctima de violencia machista o abusos sexuales, que miles de mujeres cada año son lapidadas, forzadas a casarse, vendidas, explotadas sexualmente, esclavizadas, agredidas, ignoradas. Mucho para leerlo en el periódico o verlo en la tele entre un telefilme de asesinatos y otro de vacaciones en las Maldivas, pero es lo que hay el 8 de marzo y el 9 y el 10 y el 11... Este año el Día de la Mujer cae domingo y, como hay tiempo, además de ver pelis y echarse la siesta, tal vez a alguno le dé para pararse ante un artículo o ante una noticia sobre la desigualdad. ¿Quién sabe? Igual es el jefe de mi cuñada, se le revuelve el estómago y le reconoce de una puñetera vez su trabajo. Sólo por eso ya valdría la pena celebrarlo.

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