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Europa y la igualdad de género: una historia inacabada

Deseo aprovechar la ocasión del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) para celebrar los avances hacia una mayor igualdad entre hombres y mujeres en las últimas décadas. Creo que Europa es un buen lugar donde vivir para las mujeres, pero tenemos que trabajar duro para mantener y mejorar lo conseguido. Acabar con la desigualdad entre mujeres y hombres debe ser nuestro objetivo en los próximos años: ninguna mujer en Europa debería tener nunca la menor duda de que tiene la mismas oportunidades que un varón.

Mi objetivo a este respecto no es uniformizar a todo el mundo, sino conseguir que las mujeres y los hombres tengan la misma capacidad de elegir en la vida y los mismos derechos y libertades.

Nueve de cada diez europeos consideran la igualdad entre mujeres y hombres un valor fundamental para una sociedad más justa. Dos tercios de los europeos creen que las desigualdades entre las mujeres y los hombres en su país están menos extendidas ahora que hace diez años.

Podemos estar orgullosos de los progresos que Europa ha registrado a lo largo de varias décadas. Los patrones sociales han evolucionado. En la actualidad, las mujeres están muy presentes en el mercado de trabajo y son independentes desde el punto de vista financiero.

Me alegra ver que los hombres desean participar más activamente en las actividades que durante mucho tiempo se han considerado exclusivas de las mujeres. Los padres jóvenes se alegran ahora de poder acogerse al permiso parental, algo que sus padres nunca se habían planteado.

No obstante, siguen existiendo desigualdades. En torno a tres de cada cinco europeos creen que las desigualdades entre los hombres y las mujeres siguen estando muy extendidas en su país. En España, tres de cada cuatro así lo cree.

Estoy de acuerdo con mis conciudadanos europeos: la igualdad entre hombres y mujeres no es algo ya conseguido, sino que todavía nos queda mucho por hacer para garantizar que las mujeres tengan las mismas oportunidades y reconocimiento que los hombres.

Las mujeres deben participar en condiciones de igualdad en todos los sectores de la sociedad, y e ello se incluyen los puestos directivos en las empresas o el sector público.

La tasa de empleo femenino se sitúa actualmente en España en el 47%, frente al 61% de los hombres. Las mujeres jóvenes siguen teniendo más dificultades que los hombres jóvenes para acceder al mercado laboral. Sin embargo, la economía necesita el potencial y la capacidad de las mujeres y esta capacidad no debería caer en saco roto.

Además, las mujeres siguen recibiendo una remuneración inferior en un 19,3% a la de los hombres por el mismo trabajo (16% en Europa). Es más probable que ocupen empleos a tiempo parcial que los hombres o que interrumpan su carrera laboral para cuidar de los niños o de un familiar enfermo. Esta desigualdad también se refleja en las pensiones, pues las de las mujeres españolas son un 32% inferiores como media a las de los hombres.

El techo de cristal no ha desaparecido: todavía hay pocas mujeres en puestos directivos. En la actualidad, a pesar de un progreso notable desde el año 2000 en España, representan un promedio del 17% de los miembros de los consejos de administración de las mayores empresas y solo el 3 % llega al puesto de director ejecutivo. En Europa, los avances se concentran en los escasos países que han adoptado medidas legislativas. En cuánto a los Parlamentos nacionales, no dejan sitio suficiente a las mujeres y los hombres aún ocupan más de dos tercios de los escaños.

Por último, deseo hacer hincapié en un fenómeno de lo más alarmante, la violencia contra las mujeres. Una de cada tres mujeres de la Unión Europea ha sufrido violencia física o sexual alguna vez en su vida. Es algo inaceptable.

La igualdad entre mujeres y hombres es una de mis grandes prioridades como comisaria europea de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género.

En los próximos meses voy a formular medidas para garantizar un mayor acceso de las mujeres al mercado laboral y a los puestos directivos. La Comisión Europea también trabajará para ofrecer una oferta suficiente y de calidad de guarderías y de asistencia postescolar, así como del apoyo a las mujeres y los hombres que cuidan a personas dependientes. También tenemos previsto avanzar con firmeza en las medidas prácticas para erradicar la violencia contra las mujeres.

Tenemos que abordar los retos pendientes para que la igualdad entre mujeres y hombres sea una realidad en la práctica. Me comprometo a hacer frente a estos desafíos y a conseguir resultados tangibles.

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