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A divinis

La misma historia de los acuerdos

A Pedro Sánchez, líder del partido socialista, le preguntaron el otro día por la asignatura de Religión y respondió con el argumentario habitual -el suyo y el de sus predecesores José Luis Rodríguez Zapatero o Alfredo Pérez Rubalcaba-, es decir, que es preciso revisar los acuerdos Santa Sede-España, y que España es un país laico y que hace falta una nueva ley de libertad religiosa.

Pero sucede que esa etiqueta de "España, país laico" hay que revisarla seriamente, pues en la Constitución Española se recoge lo siguiente: "El artículo 16. 1 dice que se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley" y "3-Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones".

Por tanto, este no es un país de laicidad, como la Francia desde 1905, con una separación radical entre el Estado y las iglesias.

Aquí lo que hay es una condición de no existencia de una religión estatal y de un ánimo de cooperación con el catolicismo y las demás confesiones.

En consecuencia, lo que Pedro Sánchez debería decir en primer lugar es que desea reformar la Constitución en ese punto, que, además, es la base de los citados acuerdos con la Santa Sede.

Pero si el objetivo de modificar o eliminar dichos acuerdos fuera el de poder eliminar la asignatura de Religión de los colegios público, de nuevo el líder del partido socialista toparía con la Constitución española.

"El artículo 27.3 establece que los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones".

En resumidas cuentas, el discurso de la laicidad y de eliminar la vinculación con la Iglesia católica no es más que un enunciado blando para no decirle la verdad a los españoles. Esto es que la Constitución ha de ser remendada a voluntad del partido socialista o de la izquierda.

En cuanto a una nueva ley de libertad religiosa, es posiblemente lo más cabal. Ciertas cuestiones, como el enterramiento de musulmanes en espacios propios, están complicando el funcionamiento y el procedimiento de las administraciones locales en nuestro país.

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