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Reflexión

¡Momento Gran Canaria!

Apocas semanas de las elecciones autonómicas y locales, todos los grancanarios debemos reflexionar seriamente por qué a Gran Canaria no se le compensa justa y razonablemente a nivel regional presupuestario e institucional según le corresponde como isla capitalina, proporcional a su mayor población, capacidad productiva y recaudatoria, sin permitirle igualmente competencias suficientes para planificar e impulsar su economía insular al ritmo deseado. Con ello conseguiríamos un reparto más equitativo de los recursos públicos regionales y tendríamos los grancanarios más capacidad de autogobierno. No es de recibo que durante tantos años hayamos tenido que tragarnos estos agravios tras una larga crisis de recortes que ha castigado implacablemente a Gran Canaria con unos índices galopantes de paro, necesidades sociales sin cubrir, pérdida de financiación pública y privada, caídas astronómicas en el sector de la construcción y cierre de cientos de empresas.

Algo esperanzados estamos hoy por una incipiente y leve recuperación pero insuficiente para salir holgadamente de un atolladero en el que es primordial que nuestros dirigentes entiendan la necesidad imperiosa de un consenso público y privado para rebotar con fuerza hacia la senda de un crecimiento sostenible con absoluto convencimiento mutuo de fomentar la actividad económica especialmente en aquellos sectores donde mantenemos ventajas competitivas. Se requiere un apoyo incondicional sin tapujos a los emprendedores, empresarios y autónomos capaces de generar esa riqueza necesaria para crear empleo y bienestar social. El objetivo es claramente doble, apostar por un entorno que favorezca la inversión y el empleo y segundo, reclamar a los dirigentes en los próximos comicios nuestro legítimo derecho como sociedad civil de Gran Canaria, a revertir esta lamentable situación de desventaja.

La respuesta a esta pérdida de influencia por parte de nuestra isla no es otra que la renuncia de nuestros dirigentes grancanarios a anteponer los intereses generales de Gran Canaria a los suyos partidistas y en algunos casos incluso particulares sin otro fin que perpetuar su propio protagonismo personal. Hay poca predisposición a consensuar acciones o alianzas partidistas en claro beneficio del interés regional o incluso del insular. Sin embargo, algún caso aislado de indisciplina partidista por parte de una de nuestras representantes sí es elogiable y ejemplo de congruencia a sus principios, haciendo prevalecer por encima de todo su lealtad insular y a sus votantes grancanarios.

A Gran Canaria no le favorecen unas instituciones regionales con presencia mayoritaria de cargos políticos ajenos y nada comprometidos con nuestra Isla, dirigentes que perjudican continuamente nuestra actividad económica apostando por un sistema caduco de gobierno de exceso de regulación, intervencionismo de la administración pública, solapamiento de competencias e insoportable burocracia. Un caos nada atractivo para la poca inversión local o foránea a la que cuesta un esfuerzo hercúleo conseguir en las actuales circunstancias.

La realidad es que Gran Canaria lleva ya más de 12 años perdiendo peso en la toma de decisiones estratégicas a nivel regional. Se sigue produciendo una lista ingente de agravios que seguimos sufriendo y que en muchas ocasiones han sido denunciados por alguno de nuestros representantes de Gran Canaria. A veces se critica sin razón a los que también defienden Gran Canaria, incluso hasta llegar a la mezquindad de poner en duda nuestro esfuerzo en mejorar la imagen insular o promocionar austeramente la apertura de nuevos mercados turísticos para Gran Canaria cuando otras administraciones gastan a discreción de forma colectiva. Debemos por contra, juntos como una piña, evitar que los que no la defienden nos castiguen permanentemente con estas tropelías.

Por tanto para devolver a Gran Canaria el lugar que ésta merece a nivel regional se requiere un sentimiento de pasión y compromiso por nuestra Isla que nos incite a votar a unos dirigentes de partidos que verdaderamente nos garanticen que Gran Canaria va a recuperar inexorablemente dicha condición. Una apuesta decidida por un voto útil y analítico en el contexto regional donde nos encontramos, un parlamento que debe representar a siete islas con tres partidos mayoritarios que han dominado el espectro político durante muchos años y lo seguirán haciendo. En Canarias es diferente, fragmentar el voto con partidos pequeños es un voto perdido que nada beneficia ni a Canarias y mucho menos a Gran Canaria porque es precisamente aquí en nuestra isla donde corremos el riesgo de que se produzca y nunca en la isla de enfrente. ¡Defendamos a Gran Canaria con patriotismo, que se merece nuestro voto inteligente!

Desde el CIT de Gran Canaria respetamos todas las corrientes ideológicas pero anteponemos el interés de Gran Canaria, y por eso apelamos a los dirigentes de las distintas formaciones políticas a contar primero con los que han demostrado fidelidad a su isla y segundo a coaligarse si fuera necesario con otras de similar programa con entidad regional y asegurarnos la utilidad de una buena sintonía con el gobierno central de turno en beneficio de toda nuestra región.

No convirtamos nuestro parlamento regional en un reino de taifas al albur de chantajistas que camuflados de regionalismo abogan por un gobierno ineficiente donde las consejerías y cargos, sin justificación real, se fabriquen a la carta y segundo que se nos coarte totalmente nuestra noble aspiración a un acuerdo legislativo amplio por la subsidiaridad insular, donde los cabildos de cada isla se ocupen de establecer las pautas estratégicas que más les convenga a cada una de ellas tomando en consideración las verdaderas necesidades y con un compromiso fiel de resolver sus problemas específicos de la forma más eficaz para la ciudadanía y empresas. Este es el momento de Gran Canaria, momento de recuperar nuestro merecido papel regional, barruntar un futuro halagüeño más cercano y que puede estar en nuestras manos si nos exigimos como sociedad civil responsable un voto inteligente que solamente apoye a aquellos que nos lo garanticen.

(*) Presidente del CIT de Gran Canaria

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