Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La columna del lector

Tekito-to

La justicia (si existe), debería obligar a los bancos a aceptar a los preferentistas estafados como socios con beneficios como ellos, hasta devolverles todo lo robado con artimañas, ¡eso sí sería hacer justicia! y como antídoto contra esta piara. Los preferentistas se merecen saber si los padres y hermanos de estos gestores cómplices (no todos), también han sido estafados, o el detalle era solo para jubilados, pensionistas e incautos confiados. Esta estafa no se hubiera producido sin uno o dos cómplices en cada sucursal; tenemos derecho a que se nos informe e investigue y nos den alguna respuesta ¿Y si alguna de estas personas fallece antes? ¿El banco se queda con su dinero? Me gustaría ver un debate sobre esto en la tele. Me imagino que tales empleados seguirán trabajando para el banco, pero en otra sucursal donde no los conozcan, intercambiados. Debería haber una única hoja para todos los bancos, donde estén destacadas tres casillas a rellenar por el solicitante donde diga: sin riesgo; con riesgo y alto riesgo de inversión, a elegir por el cliente. Otra cosa: la palabra Preferente (atraco bancario) que desaparezca. Entonces, los que siempre perdemos podremos decir: el cliente siempre tiene la razón, cosa que hasta la fecha no tenemos (un detalle a tener en cuenta el próximo gobierno que venga y se note, par poder ganarse la confianza perdida de anteriores gobernantes (mangantes).

Compartir el artículo

stats