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La AFE, contra Hacienda y el decreto ley

La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), desde que fue fundada por el profesor José Cabrera Bazán, jugador de Sevilla y Jaén, y Joaquín Sierra Quino, exfutbolista de Real Betis y Valencia, ha declarado varias huelgas y en todas tenía razón y fue ganando pleitos. Ahora, las deudas de la patronal y los clubes con Hacienda y Seguridad Social no favorece que los profesionales y la AFE luchen con el Fisco por sus cotizaciones en el IRPF. De esta cuestión quedará el dato de los millones de la élite y no las precariedades de los jugadores de Segunda, Segunda División B y Tercera. En ello están incluidos los impagos que se prolongan sin que la Liga de Fútbol Profesional actúe drásticamente. A la AFE le ha mosqueado también el Decreto Ley de venta de derechos televisivos en el que ha sido ninguneada.

En la calle existe el sentimiento de que las sociedades futbolísticas gozan de privilegios ante Hacienda y Seguridad Social. Se les permiten las deudas y se les aplican aplazamientos a calendas graecas, que no tienen los ciudadanos de a pie. Las legítimas reclamaciones de la AFE quedarán sepultadas por la opinión que existe por culpa de los clubes. El llamado Fair Play Financiero no se aplica a sociedades con grandes deudas y fichajes constantes. Solamente existen síntomas y no concreciones.

A la AFE le ha llamado la atención que en el Decreto Ley, el dinero que producen el fútbol y consecuentemente los propios futbolistas, se le haya dejado al margen, no se le cita, cuando se ha estimado que otros sindicatos se pueden beneficiar con porcentaje extraído del contrato televisivo. Del mismo dinero se hace un apartado para la Seguridad Social de los deportistas españoles de élite.

Estas decisiones recuerdan al franquismo. El Estado no dedicaba una peseta de los Presupuestos Generales del Estado al deporte y todo este mamaba de la teta del fútbol por medio de las quinielas. De las apuestas, los menos beneficiados fueron los futbolistas. Con la democracia se cambió el sistema. El anterior, casualmente, tenía como banco principal, el Peninsular, en cuyo consejo de Administración, más tarde, apareció un exdelegado Nacional de Deportes.

Lo complicado del asunto está, fundamentalmente, en la presión de la AFE sobre Hacienda. No parece probable que el ministro Montoro acepte negociaciones sobre las cotizaciones. Las sociedades para reducir impuestos no las acepta. Hay un apartado que en mi opinión parece claro y justo. No es de recibo que el representante de un futbolista perciba un porcentaje de su gestión a cargo del club vendedor o comprador. Lo más razonable es que el representante, empleado del futbolista, perciba sus honorarios de éste.

Lo que se entiende como privilegio en las cotizaciones, sobre todo en lo referente a los "derechos de imagen" no parece probable que los futbolistas ganen la partida. Hacienda quiere que coticen por el sistema del IRPF. No son tiempos para la lírica.

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