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El análisis

Tiempos de pobres, de desechos y de autoexplotación voluntaria

Y nuestro país continúa con las políticas neoliberales y va cambiando su demografía. La población se mueve hacia un envejecimiento progresivo. La ONU lo ha calculado. La población actual mayor de 60 años representa el 22% y en el 2050 será el 38%. La ratio de soporte actual que contribuye al sistema de salud/pensiones es de 4 trabajadores de 15-64 años por cada pensionista, mientras que en el 2059 se prevé solo 2. Insostenible. Los mapas del paro regional europeo reflejan la desigualdad cada vez mayor entre los territorios. De las 29 regiones que duplican la media europea de paro (más del 20,2% frente al 10,1% de la UE), 13 son españolas, 12 griegas y cuatro italianas, sin datos aún de algunas regiones ultraperiféricas francesas (Guadalupe, Martinica, Reunión). Canarias es una de las regiones con más paro. Según la EPA del primer trimestre de 2015 con una tasa de paro del 30,8%, más alta que la de España (23,78%); regiones griegas, españolas e italianas copan también los diez primeros puestos entre las que tienen mayor tasa de paro juvenil (entre los 15 y los 24 años). Unas tasas de desempleo altísimas en los jóvenes (57,4%), el décimo lugar, sin poder proyectar un futuro personal y profesional. El porcentaje se vuelve más dramático si se tiene en cuenta la evolución de los jóvenes parados en relación a la población activa desde que comenzó la crisis. A finales de 2007 el Archipiélago solo registraba el 20,5%; desde entonces la tasa se ha multiplicado por tres. No se toman medidas. La necesidad es urgente. Necesidad de cualificar a todas esas personas que llegaron al mercado laboral sin formación y que ahora son parte de un ingente ejército de desempleados. Si no se ponen en marcha políticas de inserción se corre el riesgo de que, con el tiempo, entren a formar parte del llamado paro de larga duración. Y los jóvenes cualificados emigrando nuevamente descapitalizando el país. Las bolsas de pobreza creciendo en diferentes segmentos de la población hasta ahora desconocidos. Canarias está a la cabeza de las comunidades autónomas en índice de pobreza infantil y a la cola en equidad educativa, según un informe de la ONG Save the children. Los emigrantes jóvenes, que llegaron en las décadas pasadas, volviendo a sus países. Una depauperización de las clases medias. Según la Encuesta de Condiciones de Vida que publica el INE (con fecha 22 de octubre de 2012), la tasa de riesgo de pobreza en el año 2011 era para el conjunto del Estado el 21,8%, para Andalucía el 31,7% y para Canarias, que encabeza el ranking de comunidades pobres, era del 33,8%. Más personas sin hogar y de mayor edad. Es una sociedad empobrecida con el capital en pocas familias y con muchos "desechos humanos" en términos baumianos, una generación para algunos "pérdida". Muchas personas en soledad.

La mayoría de la población se encuentra aún en estado de shock, en esta rápida y dura expulsión del estado del bienestar, que algún día tocaron con los dedos. Estas políticas neoliberales, caracterizadas por la flexibilización laboral, la competencia descarnada, la desregularización, los despidos, deja poco lugar para los proyectos personales. Todo queda y parece sometido al criterio de una supuesta eficiencia, al rendimiento. Las políticas neoliberales producen una sociedad del cansancio como diría el metalúrgico Byung-Chul Han. En el neoliberalismo, trabajo significa realización personal u optimización personal. Uno se ve en libertad. Por lo tanto, no se produce la alienación que diría Marx, sino el agotamiento. Uno se explota a sí mismo, hasta el colapso. En lugar de la alienación aparece una autoexplotación voluntaria, el emprendedor. Por eso, la sociedad del cansancio como sociedad del rendimiento no se puede explicar con Marx. La sociedad que Marx critica es la sociedad disciplinaria de la explotación ajena. Nosotros, en cambio, vivimos en una sociedad del rendimiento de autoexplotación. El hombre se ha convertido en un animal laborans, verdugo y víctima de sí mismo, lanzado a un horizonte terrible: el fracaso. El hombre contemporáneo, sostiene el filósofo, ya no sufre de ataques virales procedentes del exterior; se corroe a sí mismo entregado a la búsqueda del éxito. Un recorrido narcisista hacia la nada que lo agota y lo aboca a la depresión. Es la consecuencia insana de rechazar la existencia del otro, de no asumir que el otro es la raíz de todas nuestras esperanzas. Más aún, solo el otro da pie al eros y es precisamente el eros el que genera el conocimiento. Según el filósofo de Seúl, toda época tiene sus enfermedades emblemáticas. Así, hay una época bacterial que toca a su fin con la invención del antibiótico. A pesar del manifiesto miedo a la pandemia gripal, actualmente no vivimos en la época viral. La hemos dejado atrás gracias a la técnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal. La depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad (TLP) o el síndrome de desgaste ocupacional (SDO) definen el panorama patológico de comienzos de este siglo. Estas enfermedades no son infecciones, sino estados patológicos que siguen a su vez una dialéctica, pero no una dialéctica de la negatividad, sino de la positividad, hasta el punto de que cabría atribuirles un exceso de esta última. El sistema neoliberal obliga al hombre a actuar como si fuera un empresario, un competidor del otro, al que solo le une la relación de competencia. La cantinela del emprendedor y del autoempleo lleva atravesado el hierro candente de la autoexplotación y cualquier cosa puede ser mercancía. Por eso las políticas neoliberales producen efectos como de pobreza de amplios sectores de la población para posicionar a sectores en la autoexplotación y otros al desecho. La carencia de proyección mermará la capacidad de creación y la confianza en nosotros mismos como pueblo y personas. Dentro y fuera de nosotros ocurre algo. La demanda de transparencia presupone la posición de un espectador escandalizado. Seguramente.

(*) Profesor Titular de Psiquiatría de la ULL

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