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Cartas a Gregorio

Manuel Ojeda

Periodista

El ladrón de periódicos

Querido amigo, en una cafetería de Telde que está en los alrededores de la plaza de San Gregorio me contaron esta curiosa historia.

La cafetería se encuentra en un lugar céntrico donde cualquiera puede ir tranquilamente a media mañana a tomarse un café y leer el periódico. Allí, toda la prensa de la semana se va amontonando sobre una de las mesas, y puedes elegir qué periódico y de qué día de la semana te apetece leer.

Carmelo es el camarero que atiende en la barra, y reúne muchos años de experiencia en la profesión. Él fue quien me contó que un tal don Antoñito solía pasar a eso del mediodía a tomarse un cortado y leer la prensa.

Un día vio como don Antoñito se llevaba, disimuladamente, un periódico del bar. Carmelo no se atrevió a decirle nada pero, en la siguiente ocasión y cuando se percató de que aquel señor cogía de la mesa un periódico del día anterior, aprovechó para ofrecerle el del día y, de paso, hacerle ver que estaba al tanto de todo lo que pasaba en la cafetería.

Pero, para su sorpresa, don Antoñito le dijo que prefería leer un periódico de cualquier día anterior, porque muchos de los malos asuntos y problemas que contaban ya estarían seguramente resueltos, y así no sentía tanta presión ni ansiedad al leerlos... Una sabia decisión. Pensaría también el buen señor que, llevarse un periódico caducado tampoco tendría mayor importancia.

Pues mira por dónde, esa es otra de las ventajas que tiene la prensa de papel, que puedes volver a leerla sin que haya sido convenientemente actualizada.

Últimamente también prefiero ver los partidos de fútbol en diferido, porque así solo veo los que sé que terminan bien y van a ganar los míos. Me resulta divertido que el locutor que lo retransmite intente ponerme en tensión, cuando yo ya sé cuál va a ser el resultado final. Por eso también me gustan los spaghetti westerns de Sergio Leone, porque sé que Clint Eastwood siempre termina ganándoles a los malos, y es que no está uno ya para muchos sustos y sobresaltos.

Me gustaría encontrar un periódico que solo diera buenas noticias, y no me refiero a las tonterías de la prensa rosa, sino a esas pequeñas historias de alguien que ha conseguido superar sus dificultades. Quiero que me informe de todas las cosas buenas que pasan en el mundo, que seguro que serán muchas.

Por ejemplo: "El Comité Electoral ha decidido que todas la listas de candidatos sean abiertas y que, además, el voto sea también público y abierto", así podríamos saber quién es el cabronazo que sigue votando por los corruptos de siempre...

Robar no es tan grave si robas lo que necesitas, Gregorio. A mí me encanta el periódico de papel y, si algún día no me lo puedo comprar, me haré ladrón de periódicos viejos, como don Antoñito.

Un abrazo, y hasta el martes que viene.

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