Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Reflexión

'España, mi patria' y lecturas canarias para niños

Aplaudo la iniciativa recientemente anunciada por el consejero de Educación de de Canarias de que los alumnos de cuarto de la ESO cursarán, a partir del próximo año académico, la asignatura Historia y Geografía de Canarias, a la que se asignará una hora semanal con carácter obligatorio, siendo el objetivo de esta medida que los estudiantes profundicen en aspectos relacionados con el acervo cultural y la identidad canaria, como complemento de la enseñanza sobre Geografía e Historia, que continuará impartiéndose.

Aprovecho esta buena noticia para rememorar y traer a colación una vivencia personal de mi ya lejana etapa estudiantil. Tengo en la memoria los recuerdos vivificantes de las lecturas infantiles, que tuve la oportunidad de disfrutar en mi etapa escolar en el colegio Viera y Clavijo del Puerto de la Luz, junto a la playa de las Canteras, de Las Palmas de Gran Canaria, donde aprendí a cultivar una de las principales virtudes que se cuidaban con esmero en ese centro escolar privado, en la difícil época inmediata siguiente a la posguerra, que abarcaron los años cuarenta y cincuenta de la pasada centuria, lo que marcó indeleblemente su trayectoria a lo largo del tiempo en que prestó su fecundo servicio educativo y cultural a la sociedad canaria, sello distintivo que se ha denominado con acierto "el espíritu liberal del Viera", que se impregnaba a su alumnado de forma discreta y silente, sin ningún atisbo que marcara un predeterminado tipo de orientación dogmática ni ideológica, de carácter político o religioso, a través simplemente del buen ejemplo y de las enseñanzas impartidas por el selecto profesorado que teníamos.

Entre los recuerdos imborrables de esa ya lejana época se enmarca el que tengo de la lectura del libro España, mi Patria, por turno rotatorio de cada alumno, en voz alta cada día, durante una hora, en las clases de la tarde del curso 1951-52, en el nivel preparatorio para el ingreso en el bachillerato.

Ese libro fue publicado, en su primera edición, en agosto de 1917, como método completo de lectura, por José Dalmáu Carles, profesor normal y director del Grupo Escolar de Gerona. Es un compendio, dividido en capítulos dedicados a resaltar y enseñar los principales elementos distintivos de cada una de las regiones de España, su geografía, su historia, sus recursos económicos y la biografía sintética de los hombres y mujeres más preclaros de cada una de ellas.

Julio Cejador Frauca, quien fuera eminente y erudito filólogo, profesor de hebreo en la Universidad de Deusto y catedrático de Lengua y Literatura Latina de la Universidad Central, expresó de forma rotunda el gran valor de esta obra, afirmando: "Si yo fuera ministro de Instrucción Pública, pondría este libro de texto en toda España".

De la explicación sobre el origen de esta obra son ilustrativas las llamadas del prólogo, que atraen poderosamente la atención de cualquier lector desapasionado que quiera acercarse a conocer, a querer y admirar cada rincón de nuestro país, de España, y sentirnos orgullosos de pertenecer a esta gran nación. Conviene recordar que este instructivo libro escolar tuvo fecunda y prolongada vigencia, por haber sido utilizado como método recomendado de lectura durante más de tres décadas, con sucesivas ediciones, varias de ellas en tiempos de la Segunda República.

Leer en la escuela durante el franquismo es el título del trabajo de investigación publicado en 2004 y realizado por Carlos Sánchez-Redondo Morcillo, profesor titular de la Escuela Universitaria de Magisterio de Toledo, Universidad de Castilla-La Mancha. En las conclusiones de este estudio y en la cita de las fuentes primarias utilizadas, se evidencia que las cartillas escolares y los libros de iniciación a la lectura publicados durante el periodo de posguerra civil orientaron el proceso de alfabetización en España, al tiempo que los materiales utilizados en la enseñanza de la lectura se encauzaron también al control ideológico, fundamental para el tratamiento del papel de la familia, de la religión y de los sentimientos patrióticos, durante la larga etapa en que imperó el nacionalcatolicismo. Contrasta, sin embargo, esta visión negativa, con el alcance más objetivo del contenido de la obra España, mi Patria, cuyos valores no están cuestionados ni puestos en duda. Por algo sería que fuese ese texto adoptado por el colegio Viera y Clavijo para el aprendizaje de sus alumnos.

La lectura pausada del espléndido contenido del libro España, mi Patria, a lo largo del curso indicado, fue la que incitó mi curiosidad y la iniciación del interés por acercarme al conocimiento de la cultura e historia de nuestro país, circunstancia que reconozco que ha marcado profundamente mis convicciones de pertenencia a la nación en la que me siento miembro plenamente integrado

Lo singularmente llamativo, que ha atraído mi atención particularmente, es que el autor del expresado libro, España, mi Patria, que tan amorosamente ha trabajado y tratado con auténtico mimo cada uno de los capítulos de la obra, recreando con primor y veneración los rincones de todas las provincias de España, fue precisamente un catalán, gerundense y español por los cuatro costados, al que rindo mi admiración y respeto, al igual que seguramente lo hicieron muchos estudiantes que, a lo largo de la geografía española, tuvieron la oportunidad de formarse y recrearse leyendo su libro.

Constituye una muestra elocuente del sentimiento profundamente enraizado en la persona de un docente catalán y español, formador de muchas generaciones de jóvenes, que logró transmitir el conocimiento general de las particularidades de cada región de España, para valorarlas y apreciarlas como propias del raís al que pertenecemos.

Y como remate de estos recuerdos, en consonancia con la iniciativa que me ha permitido traer a colación el mérito y la gran utilidad del libro España, mi Patria, evoco otro importante e ilustrativo ejemplo del interés en la transmisión sencilla a los jóvenes de entonces, del conocimiento de noticias históricas de Canarias. Me refiero a la publicación del cuaderno, editado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en 1956, titulado Lecturas canarias para niños, de Juan del Río Ayala, con ilustraciones de Eduardo Millares Sall (Chojuaá), cuyos ocho capítulos bien merecen ser reproducidos para conocimiento general y difusión de gran tirada en la prensa diaria y para ser leídos en los colegios. Sería un corto entrenamiento de lo que a partir del próximo curso les espera a los escolares del cuarto curso de la ESO. Brindo esta propuesta para que pueda ser acogida.

Compartir el artículo

stats