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La fogalera

¡Che pibe, qué grande sos!

Con los pulgares al cielo/ y mirada penetrante/ se los dedica a su abuela/ este nieto con talante. / Con la camisa por fuera/ driblando de dos en dos/ al filo de lo imposible/ logrando un bello gol./ Equilibrista en el área/ rodeado de contrarios/ hace lo imposible fácil/ respetando a los contrarios. / Orfebre en la conducción/ a paso ligero siempre/ con el balón en el pie/ formando parte de él./ Malabarista sublime/ prestidigitador del área/ preciso rematador/ de limpia y seria mirada./ Muchacho de su barrio/ sin perder sus orígenes/ de padres trabajadores/ sin olvidar sus valores./ Este pequeño gigante/ que ha crecido en La Masía/ dentro y fuera del terreno/ no ha perdido su hidalguía./ Al terminar un partido/ de Champions europea/ un central muy gigantón/ le dijo: ¡che pibe, qué grande sos!/ Cuando salta a los estadios/ con caminar muy pausado/ saluda con humildad/ a todos sus adversarios./ Liga y Copa del Rey/ redondeó los cuarenta,/ ahora balón de oro/ y otra champion a su cuenta./ Argentino de Rosario/ catalán en adopción/ criado en La Masía/ este genio del balón./ Al filo de lo imposible/ realiza sus jugadas/ como bailando en la vía/ fija siempre la mirada./ Todos gritan Messi, Messi,/ cuando juega en campo propio/ y cuando va de visitante/ hasta lo hacen a coro./ Con la humildad por montera/ como corresponde a un genio/ se ha ganado a medio mundo/ mejor, al mundo entero./ La ciudad de Barcelona/ debe rendirle tributo/ nombrándole hijo adoptivo/ por sus gestas y triunfos.

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