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Tropezones

Greguerías XI

Al platicar mi suegro con un amigo sobre la diferencia entre una espiga de trigo y otras de avena, cebada o centeno, le escuché proclamar: "¡Pero si eso lo sabe cualquier idiota!"

Visto lo cual será mejor que deje la pregunta que le iba a hacer sobre dichos cereales para mejor ocasión, o que le pase la consulta directamente a wikipedia.

Suelo darle una limosna a una mendiga ostentosamente embarazada de 8 meses en una esquina próxima a mi casa. Lo que pasa es que lleva de esa guisa casi un año.

Es de suponer que estará ahorrando para una cesárea.

Me cuenta mi amigo F. P. que de pequeño en su jardín había un grifo que goteaba, y que a su alrededor se había formado una gran mancha verde de vegetación. Por eso le preguntó a su padre un día por qué no se ponían grifos estropeados por todo el jardín, para no tener que regar. Acababa de inventar el riego por goteo.

En la terminal del aeropuerto un coche de lujo, expuesto sobre una tarima, provoca la pregunta de mi nieto, con la rigurosa y a la vez disparatada lógica de los niños: "¿Y el dueño no tiene miedo a que le multen por aparcar ahí?"

Han conocido Uds. a algún fontanero que al venir a arreglarles las cañerías se resista a exclamar antes de ponerse a la faena: "¿Pero quién le ha instalado esto?"

A nuestro querido R. J., que suele hacer ostentación de la gran cantidad de amigos que atesora, quisiera recordarle las tres categorías que establecía Josep Pla: "Amigos, conocidos y saludados", a ver cuántos le quedan después de la criba.

Yo prefiero países como los EE UU donde la administración te permite construir donde quieras, salvo en los sitios explícitamente prohibidos, a otros más próximos a nosotros donde está vetada cualquier actividad salvo donde el Estado te lo autorice expresamente. Por de pronto menos tentaciones de cohecho para las concejalías de Urbanismo.

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