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Piedra lunar

San Juanito de Acusa

La Isla ofrece un rico patrimonio artístico que en cierta medida se ha evidenciado en la recién clausurada exposición iconográfica del bicentenario de Luján Pérez (1815-2015). En todo conjunto patrimonial existen obras clasificadas como anónimas y otras que obedecen a una autoría contrastada documentalmente. En las últimas décadas se ha investigado gran parte de nuestro patrimonio en sistemáticos trabajos emanados de ambas universidades canarias. No obstante, siguen quedando puntos oscuros que tal vez el tiempo ayudará a desvelar. En la escasa iconografía religiosa de Artenara hay obras reconocidas como San Juan Evangelista y Dolorosa (Rafael Bello, 1901), Virgen del Rosario (Arsenio de las Casas, 1886) y otras anónimas (San Matías, "con su jacha de plata", inventario de 1719), Virgen de la Cuevita (circa 1783), Virgen de Candelaria (circa 1689), Cristo de Acusa (1703) y hasta ahora el San Juan de Acusa. Este santo dio nombre a una ermita cueva en Acusa Seca a comienzos del XVI y luego la devoción prevalece en la Candelaria y en el Cristo. Una imagen de San Juan se cita en un inventario de 1774, cuando Luján tenía 18 años. En los exhaustivos rastreos en los archivos parroquiales de Artenara y de Gáldar, no hemos encontrado referencias a su autoría por lo que siempre la hemos considerado anónima. Esta obra ya estuvo en una exposición de arte sacro en 1970 en nuestra capital, y ante la tenaz negativa de los organizadores a devolverla a sus orígenes, ya que se trasladó sin recibo de entrega, fue devuelta a la parroquia veinte años más tarde tras haberse testificado mediante una fotografía ofrecida a Antonio Medina Cabrera, vecino de Acusa, por Remy Quintana, hija del investigador y autor de La obra de Luján Pérez (inédita), Jesús Quintana Miranda, hermano del cronista aruquense Pedro Marcelino Quintana. Este año de 2015 ha vuelto a viajar a la capital y expuesta en San Martín, con reseña en el catálogo. La catedrática de Arte, María de los Reyes Hernández Socorro (ULPGC) y Gerardo Fuentes Pérez (ULL), sin ningún tipo de ambages, consideran que es una pieza emanada de la gubia o taller del insigne imaginero y la datan entre 1790-1800. Se convierte así en la primera y única obra del artista guiense en nuestra localidad. Por esta razón, es necesario, a partir de ahora, ponerla en valor con el merecido rango de su procedencia, y dado que se halla en una ermita alejada del núcleo urbano principal, sería necesario adoptar las adecuadas medidas de protección, además de someterla a una necesaria restauración.

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