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El mundo actual

Las 'telecos' elevan la voz

Duelo de titanes. Las operadoras de telecomunicaciones tradicionales se enfrentan a los cada vez más pujantes gigantes tecnológicos de la red por un quítame allá esas llamadas. Y con el decisivo Mercado Único Digital en el horizonte. Las empresas con la selecta etiqueta OTT (Over The Top) como Whatsapp, Skype, Viber, Google o Facebook, ofrecen servicios de voz por internet para los que se precisa de una poderosa tarifa de datos y una conexión rápida y de buena calidad. Y eso es algo que depende, a día de hoy, de las telecos como Telefónica, Orange o Vodafone, que se quejan de que esas plataformas móviles compiten aprovechándose de sus elevadas inversiones en infraestructuras adueñándose de la privacidad del usuario que se guarda en los teléfonos inteligentes, sin someterse a la misma regulación legal en materia de privacidad. Y pagando menos impuestos.

Una aplicación de llamadas por internet como Whatsapp, denuncian las operadoras, se convierte en un servicio paralelo de voz y mensajería, un auténtico y privilegiado parásito que se aprovecha de las redes y el tráfico de datos mientras los gastos de la fiesta corren a cuenta de otros.

Las cifras no dejan lugar a la duda: las telecos han sufrido una auténtica sangría económica por la nueva competencia, primero por las caídas en ingresos de los mensajes (SMS) y, ahora, por las llamadas de teléfono. En ese escenario económico, las exigencias, lamentan las empresas perjudicadas, no son las mismas para todos. Argumentan que el actual paisaje digital amenaza con transformar a los usuarios en prisioneros de una plataforma móvil por la sencilla razón de que un cliente tiene la posibilidad de pasarse de Android a iPhone o a la inversa, pero en ese cambio se quedaría sin sus contactos de correo, sus fotografías o música en la nube o aquellas aplicaciones que se haya descargado. Una Internet feudal. Un cliente no puede pasarse de un iPhone (Apple) a un Samsung (Android) llevándose toda su memoria digital. No existe un mecanismo de portabilidad en ese terreno. De ahí que las telecos reclamen la aplicación de normas de competencia europeas que garanticen esa interconexión tanto en sistemas operativos como en terminales. Es definitiva: quieren que en el circuito de valor digital las reglas afecten a todos y que los derechos sean iguales puesto que se compite en los mismos servicios.

Tal es la magnitud del enfrentamiento que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ejercerá en los próximos meses de árbitro en los conflictos entre ambas partes. El partido acaba de empezar y promete ser duro y con una agotadora prórroga. Hay mucho dinero en juego.

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