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Calafateando

Thoth en el Ayuntamiento

Thoth es en la mitología egipcia el dios del conocimiento, de la sabiduría, atributos que le pueden venir a Sergio Millares por su condición de historiador e intelectual perteneciente a la saga: Millares Torres, Millares Cubas, Millares Carlo, Millares Sall. Concejal electo por LPGC Puede, ocupa la concejalía de Participación Ciudadana y Distrito Puerto-Isleta-Guanarteme. ¿Que podía estar con una responsabilidad mayor, más acorde a sus conocimientos? Tal vez. Pero esté donde esté lo hará bien por ello mismo. Su madre, doña Magdalena Cantero Navarro, dama elegante y discreta de la sociedad laspalmense, ganó mi admiración en un encuentro cultural en Guía, en mi etapa de concejal de Cultura, de la que guardo como oro en paño una antología poética de su esposo Agustín Millares Sall, dedicada a mí por ella, donde pone de manifiesto el alto nivel de humanismo que la adorna y una refinada sensibilidad hacia todo lo que tiene que ver con un sentido artístico, puro y delicado de la belleza. El pasado año, con motivo del Día de las Letras Canarias y en un acto celebrado en Presidencia del Gobierno de Canarias, puso su voz a sonetos escogidos de su esposo poeta, o como él mismo se definía, "poeta de viva voz".

Avatares de la vida hicieron que confraternizara desde mucho tiempo antes con los Cantero Navarro. Su hermano Leopoldo (Polo) Cantero y Antonio Becerra eran dueños asociados de BC Publicidad, con sede en el edificio Humiaga, en 1º de Mayo, por lo que fueron mis jefes en mi condición de ayudante del director artístico de esta entidad publicitaria. Yo venía de la emblemática y puntera agencia conocida por Publicanarias. Mi carta de presentación no fue sin embargo aquella procedencia; un autorretrato mío a carboncillo que le mostré en la entrevista a Leopoldo Cantero determinó mi incorporación a BC Publicidad. De ambos dueños, el trato que recibí del tío de Sergio resultó el más afectuoso y cálido, lleno de respeto recíproco, por lo que sigo recordándolo como un hombre consecuente, serio, recto y cercano. Ya por aquellas fechas me daba por enviar a este periódico colaboraciones con temas que me inquietaban, y más de una vez me los comentaba en su despacho con acento de aprobación al coincidir en muchos de los postulados, que no eran otros que los que tenían que ver con un humanismo progresista compartido.

Agustín Millares fue el primero que tuve la oportunidad de conocer a fondo por toda aquella suerte de reuniones que tuvimos el grupo que creó la Fundación Juan Negrín. Dichas asambleas las celebrábamos en cualquier lugar menos en la sede del partido, de Pi y Margall, al no contar la iniciativa con la aprobación de los jerarcas del momento. No era visto con buenos ojos, pues se trataba de algo que no se les ocurrió a ellos, y de algún modo porque se les escapaba su control; con el tiempo me percaté que había alguien del aparato en el grupo como informador de lo que se estaba cocinando. Todo lo que es bueno y útil cuesta alcanzarlo. Uno de los sitios resultó ser, qué casualidad, los bajos del edificio Humiaga. De todos aquellos encuentros surgió la actual Fundación Juan Negrín, cuyo primer presidente fue Agustín, hombre intelectual e íntegro en la línea de su progenitor, que dijo: "Yo, poeta, declaro que escribir poesía / es decir el estado verdadero del hombre". Lo mismo se puede afirmar de Sergio. Éste, historiador de Juan Negrín López, en el Ayuntamiento de Las Palmas de GC tiene un reto por delante: llevar a buen puerto su proyecto de cambio en la concepción de participación ciudadana. El Ayuntamiento, dice, debe ser una reunión de vecinos, no un monstruo burocrático. En su parecer las juntas de distrito están burocratizadas y son meras reproducciones de los plenos, a escala diferente. Cree que se puede introducir más democracia en estas juntas, darles voz a las personas que quieran hablar sin que tengan que solicitarlo previamente. Con el Castillo de La Luz igual preocupación: quiere oír a los vecinos isleteros, y a toda la ciudad, porque a todos concierne. Por nuestra parte diremos que este emblemático monumento ha sido víctima del escarnio. No lo han respetado, porque en aras de un modernismo impropio, allí continúa campeando en sus almenas un adminículo metálico oxidado en forma de cajón que se inventaron. El siguiente despropósito fue el cerrado, también metálico para más inri, y me gustaría saber en qué parte del país se ha visto algo parecido.

Sergio tiene tarea por delante, entre otras, constitución de un consejo asesor de la Memoria Histórica para dar cumplimiento a la ley; averiguar en qué fosa están los fusilados de San Lorenzo; escuela de formación participativa, para la que espera traer a Fernando de la Riva y Antonio Moreno, y así un largo etcétera. Pero me quiero quedar con esa intención suya de dar voz a los ciudadanos que son, en definitiva, quienes impregnan alma a las cosas inanimadas, siendo su mirada la que les da el verdadero significado y plena vida.

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