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Cien líneas

Monti II

No te dejes engañar, compañero. El mes pasado el presidente del gobierno Mariano Rajoy dijo que había que reformar la Constitución y hace escasas fechas el expresidente del Partido Socialista Felipe González afirmó que Cataluña era una nación. Rajoy se desdijo después. González se estaba desdiciendo porque sólo unos días antes había salido a la palestra con el escudo de España.

Cuentos y cuentos y más cuentos. Rajoy amaga reformar la Constitución para que Cataluña y compañía sean una especie de Antiespaña oficializada y cobrando aún más y González lo dice abiertamente porque si Cataluña es una nación no lo es España. Que no te engañen.

El problema no son los separatas. El problema es el PPSOE. Están de acuerdo en todo. Y ese todo empieza por trocear España. ¿Por qué es así? Porque sus jefes, los Bilderberg, con la doctrina del Nuevo Orden Mundial, dictan la desaparición de las viejas naciones.

España, a pesar de mil agonías, aún encabeza la hispanidad y ese bloque ofrece resistencias: fuera. Y por sí misma también ofrece resistencias a la UE, o sea, a la Gran Alemania. Fuera, fuera. Cuando Aznar se fue con Bush, zas, el 11-M. Moratinos, incluso antes de tomar posesión como ministro, ya dijo que España renunciaba a las ventajas obtenidas en el Tratado de Niza de 2001. Más claro, imposible. Pase lo que pase el 27 de septiembre y el 20 de noviembre seguiremos en un 28 de diciembre permanente. Pobres inocentes. Tras las generales, el PPSOE elegirá a un Monti que cambie la Constitución y haga trozos España. El problema no son los separatas. (Para la terapia de esta semana se recomienda vivamente La canción del destino, de Brahms).

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