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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Solo un minuto

¡Al cementerio!

Amigo Lucas: Hoy, aunque de suyo el día propio de ir al cementerio es mañana, día 2 de noviembre, recordando a nuestros difuntos, la gente visita a los seres queridos rezando por ellos. Te confieso que lo del cementerio siempre me trae buenos recuerdos y lágrimas porque a ellos he llevado a muchos amigos y a mis familiares cuando les ha llegado la muerte.

Amigos, todavía recuerdo lo que me decía mi padre con cierto acento: "Paco, ¿sabes que la muerte es lo mejor que Dios dejó en el mundo ya que es para todos... y que nadie escapa de ella, ni ricos ni pobres?" Amigo Lucas, hoy visitaré el cementerio orando en especial por familiares y amigos. Te digo que de verdad recuerdo de cuando iba a rezar con mi padre que me decía: "Hijo Paco, ¿sabes que lo mejor que ha dejado Dios en la vida es la muerte?" Te digo que, ante aquella afirmación, yo me arrugaba de escalofrío totalmente oyendo luego a mi padre su gran comentario: "Hijo mío, nadie escapa de la muerte ya que todos un día nos iremos de la tierra, ricos y pobres, sabios e ignorantes... más tarde o más temprano".

Amigo lector, ¿verdad que la muerte no mira nunca si tú tienes o no tienes dinero, si eres sabio, si eres blanco o negro... si eres creyente o ateo? Sí, ella solo llega y te lleva a otro lugar. Nunca olvidaré al enfermo que, viendo su muerte cercana, me dijo sonriendo: "Amigo Paco, le espero en el otro lado y no olvide de vivir siempre amando y perdonando". ¿Cómo voy a olvidarme de aquella gran religiosa catequista del Pino, María Luisa, que, estando en la UMI del Hospital Negrín, me dijo sonriendo minutos antes de morir: "Adiós, amigo Paco y no te olvides de que te espero en el Cielo..."

Amigo Lucas, aún recuerdo la vez que en el cementerio de Valsequillo, donde reposan mis padres con muchos familiares y amigos, alguien se puso a mi lado y me dijo en voz baja: "¿Me puede decir para qué reza Ud. si ellos ya están con Dios para siempre?" De verdad que al querer decirle algo me di cuenta que era deficiente y que solo sabía sonreír.

Amigo, no olvides que el origen de la palabra cementerio viene del griego cemeteres, que era el lugar o cuarto de descanso de los griegos, algo necesario para luego coger fuerzas y seguir trabajando.

¿Verdad que los primeros cristianos acertaron en llamar al lugar donde reposan nuestros familiares y amigos, cementerio? Todavía recuerdo al gran cura profesor de griego D. Efraín cuando nos enseñaba a usar esa lengua preciosa para sacarle jugo teológico.

Amigo Lucas, a ti que estás ya en la otra vida desde hace años te pido que nos eches una mano para seguir teniendo luz cada día sabiendo que estamos en este mundo de paso camino hacia la patria del cielo donde ya descansan nuestros amigos y nuestros seres queridos.

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