Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El análisis

El pueblo y la soberanía

La Constitución española establece que la soberanía reside en el pueblo, pero en la práctica solo es una verdad a medias; cuando se celebran elecciones, si los resultados dan a un partido la mayoría absoluta, éste se hace cargo del gobierno por una legislatura, pero si ningún partido obtiene la mayoría absoluta, el pueblo ya no ejerce la soberanía. Son los dirigentes políticos los que toman decisiones sin consultar a sus votantes y así se ven extraños compañeros de viaje solo unidos por el poder.

El ejemplo práctico se podría extraer de las últimas elecciones catalanas. Si finalmente deciden hacer un acuerdo CIU y CUP, ¿qué pensarán los tradicionales votantes de derechas de CIU? ¿y los radicales de izquierda de CUP? ¿alguien les ha preguntado?

Los partidos dicen que los acuerdos que hacen con otros partidos es lo que demandan sus votantes; eso no es cierto, no tienen procedimiento alguno para consultarles, por ello lo más coherente en un sistema democrático, tal como se aplica en otros países, es que cuando ningún partido obtiene la mayoría se celebre una segunda votación donde solo participan los dos partidos más votados. Con este proceso el pueblo vuelve a ejercer la soberanía y se acabarían las incertidumbres que generan las coaliciones no anunciadas antes de las elecciones. ¿Estarán dispuestos los partidos a renunciar para que el pueblo pueda ejercer plenamente su derecho de soberanía en una segunda vuelta?

Preparando este trabajo me vino a la memoria una conversación de españoles con un argentino, donde los primeros le decían: "Alguna herencia tienen ustedes de nosotros" y el argentino contestó: "Sí. La capacidad de unirnos para quitar al que está primero".

Compartir el artículo

stats