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En voz alta

Del oro olímpico a la hojalata, el desmantelamiento de la náutica del club

El Real Club Náutico de Gran Canaria fue fundado en 1908 y desde entonces su primera finalidad estatutaria ha sido siempre la promoción y práctica de los deportes de mar. La concesión administrativa se basó y se basa en ello.

En la década de los sesenta el Club tuvo que trasladarse de su primera localización, próxima al Sanapú, a las actuales. Entre los actos organizados para celebrar la nueva etapa tuvo lugar en 1965 el Campeonato del Mundo de la Clase Snipe. Muchos de los socios del Club crecimos siendo herederos del espíritu de ese Campeonato. Participaron tripulaciones de 25 países y cada una de ellas fue apadrinada por un socio. En esa fecha los jóvenes regatistas del Club aceptaron el reto de sufrir, perseverar y soñar para llegar a la grandeza en el deporte náutico. De esas raíces creció un árbol que dio sus primeros frutos en 1976, Olimpiada de Montreal, en la que el Club contribuyó con un regatista, José Luis Doreste Blanco, y un piragüista, Fernando Henríquez Betancort, primer Diploma Olímpico del Club. A partir de ahí, los éxitos se han ido sucediendo de manera que, a principios de este siglo, el Club recibió el Trofeo Presidente del Comité Olímpico Internacional, que lo reconoce como el Club con el mejor palmarés de Vela Olímpica del Mundo.

Hoy vivimos en la náutica del club tiempos oscuros, en los que sus actuales dirigentes parecen no compartir, ni entender, ni por lo tanto apreciar, esos valores. Para ellos la náutica no es el Club, sino una parte minoritaria e injustamente privilegiada hasta la fecha, con excesivo "poder". Hablan de la náutica como de una sección más y ya sabemos a donde puede llevarnos eso. Esto ocurre a las puertas de la celebración en el Club, en febrero del próximo año, del Campeonato de Europa de la Clase Olímpica Laser, en el que habrá plazas olímpicas a adjudicar para la Olimpiada de Brasil 2016 y sobre el que nos consta existe una gran preocupación en la autoridades náuticas internacionales, porque se ha comprometido una agenda hace un año que a día de hoy no se ha cumplido.

En la actualidad el Club vive una "crisis náutica" que tiene a nuestro entender como responsable a su Presidente, como máximo responsable de la Junta Directiva. En contra de lo manifestado en el programa electoral con el que se presentó a las elecciones a la presidencia de nuestro Real Club Náutico de Gran Canaria (ahí están las hemerotecas para su consulta).

Una de sus primeras iniciativas fue el intento de despojar prácticamente de todo poder y margen de maniobra a la figura del comodoro, directivo responsable de la náutica y segundo estatutario tras el Presidente en el organigrama del Club. Lo intentó, fallidamente, con una propuesta de cambio estatutario de sus funciones, que retiró ante la constatación de que esto había desencadenado una propuesta de moción de censura. Lo intentó también rescatando la figura de "capitán de Puerto", pensada para un empleado y nunca utilizada, y que asignó a un directivo de su confianza, dejando dicho puesto sin efecto al poco de nombrarle. Sorprende que ahora mismo ese mismo directivo que ejerció de "capitán de Puerto" haya sido nombrado comodoro. La vinculación con la náutica de dicho socio es prácticamente nula y nula su experiencia y conocimientos deportivos, contando como único atributo náutico el ser propietario de una embarcación de recreo. Nos preocupa que la relación del Comodoro con los regatistas y con la plantilla de entrenadores del Club no es la adecuada, palpándose el desánimo de muchos de nuestros regatistas y entrenadores. Tal es la falta de interés y desgobierno con la náutica, que el imprescindible cargo de Vicecomodoro lleva meses vacante tras la dimisión del último titular.

Si hablamos de dimisiones y ceses, en sus dos años de ejercicio, ya hemos conocido cuatro comodoros y tres vicecomodoros, estando a día de hoy este cargo vacante. A ello se le suman las dimisiones, por diversos motivos, claro está, de los primeros responsables de obras y mantenimiento, de tesorería y de contaduría. ¿Estamos dando tumbos por el mar, como así calificó tan desafortunadamente el Sr. Bergasa en un prestigioso medio de comunicación, nada más iniciar su mandato, refiriéndose a los regatistas de la clase crucero? Por cierto, esta clase aún está esperando por la entrega de trofeos de la temporada 2014.

Otro acto en perjuicio de la náutica al que hemos tenido que asistir ha sido el ser testigos de cómo el Presidente del Club se apresuraba a aceptar una Vicepresidencia de la Real Federación Española de Vela con un Presidente con las cuentas bajo auditoria y una moción de censura en ciernes que ha acabado desalojándole a los pocos meses del puesto de vicepresidencia.

Volviendo al Club, el Presidente presentó su primer presupuesto presumiendo de incluir la mayor partida económica náutica de la historia del Club, pero procedió a una "regularización" inmediata del personal, no escalonada, que incrementó los gastos de contratación de dicho personal, falló en el cálculo de ingresos y dio el visto bueno a proyectos de prestigio, como la participación en el bicentenario del Royal Yatch Squadron de Inglaterra, la participación en la "Champion's League" de J70 y la organización, junto con dos empresas francesas, de un evento de Multi 50 en nuestra bahía capitalina, sin tener asegurado que el pago de esos compromisos no iba a poner en peligro la actividad cotidiana del equipo de regatas del Club por falta de fondos, como luego sucedió, y la realización de competiciones ya consagradas como el Trofeo S.A.R. Princesa de Asturias, la Semana Olímpica, la temporada internacional de invierno Gran Canaria Sail in Winter o el ya desaparecido Concurso de Pesca de Altura. En la situación actual, se ha llegado a dar el preocupante caso de regatistas que representan a nuestro club sin las mínimas ayudas de garantía de éxito, ni la más elemental, como es el coste de la inscripción en las regatas en las que participan representando al Club e incluso llegando a dejar huérfanos de proyecto, nada más y nada menos que a nuestros regatistas aspirantes a representarnos en la Olimpiada de Río 2016.

Todo esto nos lleva a la antesala de una Junta General de Presupuestos, otra de Actividades y otra Económica, donde a la Náutica, una vez despojada de todo su fondo de maniobra, se la pretende presentar ahora en bandeja de hojalata como la culpable de los males del Club. La náutica, que a principios de legislatura se veía como el pasaporte a la gloria del Sr. Presidente, fracasado su proyecto, es ofrecida ahora a la masa social como la cabeza de turco que debe salvar al Rcngc del abismo al que se asoma. Tanto es así, que nuestra náutica, la que tanto prestigio nos ha dado, se encuentra hoy contra las cuerdas, aislada y acorralada, secuestrada del disfrute de nuestros regatistas y alejada de las instituciones públicas y privadas, tan necesarias para el desarrollo de nuestro deporte.

Espantados los principales patrocinadores, no todos ellos achacables a la crisis económica, nos atrevemos a afirmar que la obra iniciada con el intento de degradación del cargo de comodoro al final está casi completada, solo que el camino escogido ha sido otro. Esto no puede continuar así, no lo podemos, ni debemos permitir. Nos jugamos todo lo que tanto ha costado conseguir y por la que tantas personas han trabajado. Solo nos queda reaccionar o ser testigos del "desmantelamiento de la náutica de nuestro Club".

(*) Firman este artículo Rafael del Castillo Espino, Matías Gómez Medina, Manuel Blanco Roca, Cayetano Valle Morales e Ignacio Cantero Valido (comodoros durante 19 años)

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