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Una amenaza en toda regla

Malos tiempos los que vivimos, llenos de zozobra y horror. Con los mahometanos (permítanme el neologismo, pero me parece término más ajustado que el de musulmanes) en plena "fitna" (división) y guerra civil para que se la pintan solos, por mucho que unos u otros apoyen facciones y banderías en una cruelísima guerra que amenaza con incendiar no solo Oriente Medio. El caso es que almorzando ayer una consistente fabada en mi nido de Tetuán, pensé: ¿Puede la noble fabada, con tocino y lacón, chorizo y morcilla, aportar algo en la implacable lucha antiterrorista que, sin complejos, debemos emprender sin dilación? ¿Puede ayudarnos a conseguir la paz ...? Pues sí, pueden darnos fuerzas además de ajustadas sugerencias tácticas, como engrasar las balas con tocino de puerco o enterrar a los yihaterroristas envueltos en piel de gorrino, que como dice el Presidente ruso (¡con dos putines!) "perdonar a los terroristas es cosa de Dios, pero mandarlos con él es cosa mía". Y bien que lo están haciendo los rusos, ¡enhorabuena!

Créanme que tras los atentados de París he pergeñado decenas de hojas con reflexiones que, todavía, no han visto la luz. Chuite, chuite (poco a poco), que dicen los imazigen o bereberes en mi querido Rif y, por favor, no confundan a éstos con la casta árabe. Si en una hoja plasmé una posible estrategia (proteger, debatir, combatir y derrotar), en otra revisaba los textos coránicos alusivos a la guerra santa que hacen las delicias de los yihaterroristas de Estado Islámico o Daesh, porque como señala con coraje y lucidez desde Casablanca el director de Telquel, Abdelaj Tourabi, "Sí, esto tiene que ver con el Islam" mientras el semanario MarocHebdo no duda en escribir en su portada sobre el "terrorismo islamista". Ciertamente. ¿O qué nombre quieren que le pongamos? Flaco favor hacen a su propia religión, el Islam y a la convivencia, políticos musulmanes (en Ceuta sin ir más lejos) o comentaristas de todo pelaje que pretenden vanamente echar balones fuera, hablando de "terrorismo" a secas, como si no fuera con ellos. No, los yihaterroristas son musulmanes que basan sus atentados en versos del Corán. Más aun y aquí está el Nudo Gordiano del problema: indudablemente no todos los musulmanes son terroristas, faltaría más, ¡pero todos los yihaterroristas son musulmanes! Con esto no digo que el Islam sea una religión violenta, aunque desde luego de pacífica no tiene nada, siendo sus raíces ideológicas totalizadoras y totalitarias. Nos enfrentamos a una amenaza letal en toda regla.

Y en otras reflexionaba, finalmente, sobre la imposible convivencia multicultural, pues una buena parte de los musulmanes que viven en Europa (las africanas Ceuta y Melilla incluidas) son un factor de riesgo y, al día de hoy, una eventual quinta columna, agazapada en la sombra, como hemos visto en París. ¿Qué hacer con ellos....? En principio y aunque ya veremos, a los que imprudentemente les dimos la nacionalidad (española, francesa u otra), con la estúpida complicidad de los González, Aznar, Zapatero o Rajoy, tendremos que comérnoslos con papas, pero los residentes y con nacionalidad sobrevenida, pues sobran y punto. Centenares de miles de ellos. Y aquellos que se revuelvan y no acepten nuestras leyes, pues una patada directa en el culo y de vuelta a su país de residencia. Mohamed VI estará "encantado" con lo que puede caerle encima en lo que a los marroquíes respecta, comprendidos los colonos emboscados en Ceuta y Melilla, ciudades cuya única solución de supervivencia pasa por aliviar y reestructurar la presión demográfica que sufren. Algo que todos sabemos. Nosotros y ellos. Por no hablarles del "frente cultural" en la trinchera de mi Facebook, activo como un volcán en erupción y en el que les invito a entrar.

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