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Teatro 'En un lugar del Quijote'

Muy cervantina, poco cervantista

Para escribir Don Quijote de la Mancha Cervantes se basó en la excusa literaria de asegurar al lector que gran parte la novela era la traducción de un texto en árabe escrito por un historiador morisco, Cide Hamete Benengeli. De esta forma el libro adquiría algo muy valioso en una obra de ficción, verosimilitud. Cervantes afirma que este historiador es arábigo y manchego, y en esta versión libre de la novela se convierte en un vendedor marroquí residente en el madrileño barrio de Lavapiés que toca un timbal árabe.

Valga este detalle para dejar claro que En un lugar del Quijote es una versión musical y humorística de la inmortal novela, con lo cual cualquier crítica se debe centrar en estas dos cuestiones: ¿hace reír? ¿Sus números musicales están bien conseguidos? La respuesta es afirmativa, pero a ella poco se puede añadir. Estamos ante una adaptación teatral que es exageradamente cervantina, pero poco cervantista. Al calificarla de cervantina me refiero a que es una obra construida a partir de Don Quijote de la Mancha, pero al considerar que es escasamente cervantista considero que no ha surgido de su análisis.

La representación recoge diferentes elementos y personajes de la novela, pero no reflexiona acerca de lo que significan. Por ejemplo, se ha afirmado multitud de veces que el historiador morisco es el propio novelista, y que su apellido proviene del árabe Ibn al-ayyil, una sagaz traducción del apellido Cervantes. Los creadores de En un lugar del Quijote muestran con acierto que en varias ocasiones Cervantes se disputa con él la voz narrativa, pero poco más. La adaptación recoge la afirmación de que Dulcinea tiene "la mejor mano para salar puercos de la Mancha", pero a diferencia de en la novela Cide Hamete Benengeli no se ríe cuando lee esta nota al margen, con lo que se pierde el sentido de la frase.

Lo mejor es la recreación del sueño que Alonso Quijano tiene en la cueva de Montesinos, porque el humor es relegado a un segundo plano y la representación nos muestra las ensoñaciones del protagonista. También la obra acierta en la recreación de Cervantes como un hombre que fracasó en todo, cuando pidió oficios para pasar a las Indias, al intentar suerte como dramaturgo, poeta, hombre de negocios, e incluso cuando tuvo éxito fracasó porque todo el mérito fue para su editor.

Entretenida, divertida, ocurrente, son algunos de los adjetivos que merece En un lugar del Quijote, pero viéndola no podía evitar acordarme del espectáculo esperpéntico que han montado con los huesos de Cervantes porque esta es una obra francamente valleinclanesca.

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