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El callejón del gato

El año del Rey

Podemos y debemos esperar mucho de este 2016 que recién estrenamos pero en quien más debemos confiar es en SM el Rey. Es la hora de que ponga toda la maquinaria que la Constitución le otorga para moderar, conciliar y arbitrar entre todos los partidos que, me temo, a partir del día trece no se van a poner de acuerdo. España necesita urgentemente que se cree un clima de confianza y seguridad para poder consolidar las metas tan ansiadas por todos y de las que llevamos hablando desde no sé cuánto, para ser un referente en Europa a nivel de los países que lideran el progreso. Quizás, nos quede la duda de cómo vamos a cumplir el tan traído y llevado déficit sin resquebrajar el Estado de bienestar. Me atrevería a decir, sin temor a equivocarme, que 2016 va a ser, porque no queda otra, un año de pactos y de recuperación de la cultura del consenso, del diálogo y del compromiso. Se impone la necesidad clara de poner en marcha las tan cacareadas reformas, pero, el gran desafío va a ser el asunto catalán, donde se va a poner a prueba la habilidad para encajarla de nuevo en España con el reto que eso supone. ¿A qué están jugando los partidos? ¿Al entendimiento? O sólo hacen que lo buscan. Sería una gran frustración que se quedaran solamente a nivel de una simple conversación.

¿Cuál sería el verdadero fracaso? Pues no otro que iniciar de nuevo un proceso electoral por no sabernos zafar, de una vez, del sambenito de no ser capaces de quitarnos de en medio el rancio enfrentamiento que llevamos arrastrando y, por ende, la imposibilidad de entendimiento; es complicado pero, de nuevo, el Rey tiene un papel relevante con su papel neutral, pero decisivo, como ya lo tuvo en su día su padre. El futuro tienes varios nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. Lo que falta saber ahora es quiénes van a ser los valientes que apuesten por anteponer los intereses de España por delante de los propios y, por supuesto, por delante de los de sus respectivos partidos. A lo mejor durante este 2016 aparecerán los líderes que tanto necesita el país y que tan escasos estamos en Europa. Tanto al Sr. Mas como a mi pariente lejano le diría que retirarse no es huir, ni esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.

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