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Solo un minuto

¡Coma también ajos!

Estimado Lucas, estaba un día oyendo a un amigo que lo estaba pasando mal con su familia, y viendo que podía darle una broma a su pregunta de qué hacer yo le dije que comiera ajos. Recuerdo que reímos los dos pero el consejo me llevó a recordar aquellos años en los que tú con tu furgoneta vendías papas, cebollas y también ajos a la gente del Puerto. De verdad que recuerdo todavía tu oración muy clara al maestro cuando ibas a nuestra capilla del seminario y le decías en baja voz: "Señor, échame una mano y haz que venda cebollas y ajos a la gente". Hoy tomo tu receta buena de agricultor y la pongo con esa intención en el título del minuto diciendo a los amigos que coman ajos. Sí, he oído a entendidos que el tomarlos con alguna frecuencia nos viene muy bien a todos para la salud del cuerpo y también para las tentaciones contra el espíritu como los malos pensamientos. De verdad que no olvido al amigo que hace tiempo me hizo un lavado de coco hablándome del ajo por su contenido medicinal curativo afirmándome que esos bichos blancos, aunque son fuertes, tienen grandes propiedades terapéuticas siendo capaces de quitar de nuestra vida muchos males si nos disciplinamos en tomarlos a diario. Seguro que muchos de los lectores han leído que los egipcios, los hebreos, los griegos y los romanos lo tenían como algo muy bueno para alimentar y sanar el cuerpo. De ahí que no dude lo que hace años algunos amigos me decían que el tomar ajos en la alimentación era un remedio natural para el tratamiento de múltiples dolencias ya que se trataba de una de las plantas aromáticas comestibles y medicinales que recomiendan sin excepción los nutricionistas, los naturópatas y cada vez más los médicos que se apoyan en los buenos resultados de ese alimento.

Sé que algunos entendidos dicen que los ajos son una excepcional fuente de vitaminas A, B1, B2, B3, C y E y que además contienen carbohidratos, proteínas, fibra, potasio, fósforo, calcio, hierro y sodio y que ellos son ricos en selenio y germanio orgánicos. Es por ello que cante hoy a los ajos porque tienen propiedades terapéuticas demostradas por su efectividad para combatir microorganismos resistentes a ciertos antibióticos. De verdad que mucho de bueno tiene el ajo en infecciones de boca, garganta o pecho, en resfriados, toses, bronquitis, sinusitis, laringitis, rinitis, asma y en gripes ya que además de ser un buen expectorante ayuda en infecciones de estómago y en gastroenteritis. En suma, el ajo, uno al día, es un alimento terapéutico inocuo y tras su toma nunca se han observado efectos negativos para la salud, sino más bien innumerables beneficios. Es por ello que hoy metidos ya en la cuesta de enero acabe invitando a comer ajos a diario a los amigos que quieren mantener una salud fuerte huyendo de enfermedades y cantando el salmo qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor...

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