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Tropezones

Breverías 16

Por mi edad, o sea por lo que algunos denominan la gran cantidad de juventud acumulada, solía abordar con cierta aprensión las esquelas del periódico, por temor a reconocer de cuando en cuando el nombre de algún allegado.

¡Pero me alarma mucho más, en los últimos tiempos, no encontrar ya ningún nombre que me sea familiar!

Le he descubierto otro fallo a la nueva edición del diccionario de la RAE: se les ha ocurrido inventarse palabros como "precuela" (!?) pero no figura otro tan útil como "aptrónimo". O sea "Nombre que corresponde a la naturaleza y carácter de un personaje y/o su ocupación".

Verbigracia, ¿qué les parece Silvestre del Pino para un guarda forestal? ¿O Armando Guerra para un militar? ¿O Prudencio Clemente para un juez? ¿O Lucía Muelas para una dentista?¿Y qué tal para una ginecóloga Natividad Concepción Segura?

¿Y por qué no Consuelo Pulido para una limpiadora? ¿O Milagros del Manzano para una frutera? Oigan, esto es divertido, anímense a participar y activen ya sus anquilosadas neuronas

El otro día, escuchando en un concierto la 8a sinfonía de Schubert, cuyo cuarto movimiento parece resurgir una y otra vez sin decidirse a rematar la faena, L.S. me confía una maldad: "Schubert compuso una sinfonía inacabada... y nueve inacabables".

Y hablando de sinfonías y maldades, es sabido que la 1a sinfonía de Brahms estaba tan fuertemente inspirada de la novena de Beethoven, que algún director llegó a bautizar la primera como "la 10a de Beethoven". Aunque el bueno de Brahms no se cortaba un pelo, y cuando le insinuaban dicha similitud él solía replicar "De esto hasta un asno puede darse cuenta".

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