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Cien líneas

Proeles

En ensayo general con todo se produjo en Cataluña -¡ah, proeles!- así que ahora, en el conjunto de España, veremos el mismo desarrollo. Al Este del Segre se pasaron meses mareando la perdiz con mil combinaciones, declaraciones, acercamientos, rupturas, enredos y vuelta a empezar. La CUP fue la clave del tinglado, tan parecido al famoso Día de la Marmota. Dejó para la historia -incluso para la memoria- una suerte de maniobras desternillantes y opacas hasta la oscuridad total para que al final, un grupo que se autodefine anticapitalista por excelencia, acabó apoyando al representante de la alta burguesía barcelonesa si es que aún existe tal cosa, que lo dudo. En el conjunto de España todo empezó tres meses después que el enredo catalán así que ahora toca el juego de las mil contradicciones sobre la bocina que es lo que vamos a ver desde hoy hasta el sábado. Y como los reglamentos lo permiten, quizá hasta el Dos de Mayo, que es la última fecha posible antes de ir a unas nuevas elecciones generales que no se irá como tampoco se fue en el escenario catalán que nos precede sin error posible. Están de acuerdo en todo pero hay que aparentar abismos y por eso dan tantas y tantas vueltas sin olvidar que los flecos son muy importantes en una sociedad canica de dinero y poder. Cuando digo todo me refiero al hiper consenso secreto: la reforma de la Constitución para abrir una vía legal a la desaparición de España. Ya en agosto tanto Rajoy como Sánchez hablaron, sin decir más, de cambiar la Constitución. No, no estaban pensando en cuestiones menores.

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