Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Inventario de perplejidades

Podemos, un invento de Rajoy

En algunos medios y en algunas tertulias radiofónicas más o menos excitadas, se describe al líder de Podemos, señor Iglesias, como un marxista radical en su versión leninista más extrema. Además se le acusa, no sé con qué fundamento, de recibir financiación de los gobiernos de Venezuela y de Irán, que al parecer están confabulados en la destrucción de España y han encontrado en Iglesias el agente idóneo para llevar adelante sus siniestros planes. Este retrato tenebroso, de clara intención descalificadora, se ha convertido en su obligada carta de presentación y no hay referencia al personaje que no vaya acompañada de esa jaculatoria. La financiación exterior de fuerzas políticas no es una novedad en la historia de España. Sin necesidad de remontarnos al emperador Carlos y a los banqueros alemanes o a las ayudas que recibieron los dos bandos enfrentados en la última guerra civil, no es un secreto para nadie medianamente informado que durante la transición de la dictadura franquista a la monarquía parlamentaria las fundaciones alemanas financiaron generosamente a los partidos recién creados. Y algo parecido se dijo respecto de los dineros que desde la Venezuela de Carlos Andrés Pérez pudieran haber llegado en auxilio del PSOE renovado. Cualquiera que tenga algo de edad y de buena memoria recordará la escandalera parlamentaria que la Alianza Popular de Fraga le organizó a Felipe González a propósito del caso Flick (por cierto, con Jorge Vestringe, ahora en Podemos, como secretario general del partido y hombre de absoluta confianza del león de Vilalba). Pero no es solo la financiación exterior la que obsesiona a los críticos de Iglesias. Un conocido locutor de radio sostiene la sorprendente teoría de que Podemos es una creación de don Mariano Rajoy y de su vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, una señora con aspecto de no romper un plato a la que él llama Sáenz de la guillotina, porque se entretiene en cortarle la cabeza a todos los que molestan a su jefe. Según esa interpretación (un tanto disparatada) el actual presidente del gobierno en funciones habría apoyado la creación de Podemos para dinamitar al PSOE con la colaboración imprescindible de dos cadenas de televisión que le sirven de agente propagandístico. "Han creado a un monstruo -dice el locutor- y ahora se los comerá a todos". Bueno, cada cual es muy dueño de opinar libremente lo que quiera, pero sostener que Iglesias es un radical peligroso me parece tan exagerado como atribuir a Rajoy la creación de Podemos. Desde que apareció en la escena publica Pablo Iglesias tuvo la habilidad de utilizar los medios y las redes sociales para hacerse eco de la extensa insatisfacción ciudadana. Y rentabilizarla en beneficio de su proyecto político. Pero también sabe cuidar su imagen y sus amistades. En el año 2015 visitó los Estados Unidos y fue entrevistado por una importante cadena de televisión que quería conocer de primera mano al personaje de quien tanto se empezaba a hablar. Y poco después de eso se entrevistó en Madrid con el embajador norteamericano, señor Costos, y se dejó fotografiar con él delante de las banderas de los dos países, cogidos amigablemente por la cintura. Un entrevista de la que apenas se dio noticia en la prensa ni sirvió para acusar a Iglesias de agente de la CIA.

Compartir el artículo

stats