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Reflexión

Las Palmas&Néstor: ciudad sin 'poema'

A la hora de diseñar el modelo de ciudad tengo claro que el referente debe ser Néstor, el gran excluido de su ciudad. Mientras en Lanzarote, la idea de César, discípulo de Néstor, ha calado en el modelo de isla turística, aquí tenemos cerrado el Pueblo Canario y al ralentí el Museo Néstor con un ridículo presupuesto de 220.000 ? / año, y que pese a ser ambos de propiedad municipal, no son tratados como la joya de la corona de la ciudad. Cardona&Augusto han decidido priorizar el cajón de cemento que encierra el mar en una pecera sin poema.

Néstor promovió un modelo de ciudad abierta al turismo y al visitante pero integradora de los valores y necesidades populares. Reelaborador del tipismo, consideraba que debíamos afirmar la identidad propia para mostrarla al visitante y que pudiera disfrutarla entre nosotros. Él no era un folclórico de lo típico y la identidad en el sentido de mostrar el timple y el cachorro, sino que fomentó un tipismo de la acción; no en vano fue un gran viajero que se empapó de las corrientes más modernas de su época. Néstor buscó siempre el equilibrio en su tipismo, desarrollando e integrando las tradiciones propias y abriéndolas al visitante para agasajarlo en tanto viajero explorador y no en el concepto posmoderno del turista: aquel que da una vuelta / tour y se va.

Nuestro artista imaginó y comenzó a plasmar una ciudad abierta, fiestera, participativa, de conciertos, parrandas, teatros y espectáculos callejeros. En ese sentido realizó una gran fiesta el 29 de diciembre de 1935 en la zona de Triana, cerrando las calles al tráfico, y decorándolas, poniendo ventorrillos y abriendo el teatro que se convirtió en un enorme centro de celebración hasta las 6 de la mañana, sin que la concejala de limpieza protestara y le llamara "botellón"... Asistieron más de 10.000 fiesteros cuando Las Palmas tenía 40.000 habitantes.

Su gran legado para la ciudad, que su hermano Miguel construyó parcialmente tras su prematura muerte en 1938, fue el Pueblo Canario. Él lo concebía como un gran centro abierto, museístico, artesano, de espectáculos y fiestas donde mostrar la canariedad al viajero, que era lo que Néstor consideraba que encantaría a lo visitantes. Para ello solicitó una reserva de terrenos mucho mayor que la actual al Ayuntamiento, pero el proyecto no pudo concretarse por los condicionantes económicos de la Posguerra. Al mismo tiempo insistía en la recuperación e integración de los Riscos y fomentar el verdor de la Isla. Nada se hizo. Ahora pretenden prostituir el sentido de sus Poemas encerrando el mar en un acuario, ocupando el último gran terreno libre del centro de la ciudad y cerrándolo al mar: El Poema del Mar es Las Canteras, donde Néstor se inspiró contemplando directamente sus fondos marinos, y el Istmo debía de ser su Poema de la Tierra, prolongación del inconcluso Pueblo Canario y espacio abierto para todo tipo de celebraciones ciudadanas abiertas a los viajeros de todo tipo. Las Palmas carece de un espacio central y bien comunicado, donde no se moleste a los residentes, para celebrar ferias, exposiciones, fiestas, conciertos, festivales, carnavales. Donde haya también un centro cultural emblemático como el TEA en Tenerife o el Guggenheim en Bilbao, que sirva de nexo entre Las Canteras, la ciudad y el Puerto, uniendo los dos mares de la ciudad y no cerrándolos como en el actual diseño del Acuario, que viene a complementar el CC El Muelle, mamotreto que nunca debió levantarse y fracasó. Ahora se pretende revitalizarlo con un incoherente planteamiento: añadir un cajón de cemento de más de 20 metros de altura, un parquin de superficie tipo Playa del Inglés y astillero de megayates... un despropósito que no tiene nada que ver con el proyecto de ciudad de Néstor y al que, paradójicamente, se bautiza como Poema del Mar. Con esta falta de visión global, desaprovechando nuestro Istmo de excepcionales valores, sin rehabilitar nuestros barrancos ni nuestros Riscos, Las Palmas seguirá siendo la ciudad sin poema pero con tiburones.

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