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Punto de vista

Canarias y su mercado laboral

La publicación por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de los datos referentes al segundo trimestre del actual año de la Encuesta de Población Activa (EPA) pone sobre la mesa la realidad de nuestra economía y de nuestra sociedad. Para mí es un reflejo del inmovilismo que preside la gestión de nuestra realidad presente. Me limitaré a reproducir las cifras correspondientes comparando los dos periodos significativos: los del pasado trimestre con los valores medios del año 2008, comienzo de la crisis mundial.

Población mayor de 16 años:

- Media de 2008: 1.669.910 - II Trimestre 2016 : 1.797.100

Activos:

- Media de 2008: 1.015.000 - II Trimestre 2016 : 1.100.700

Ocupados:

- Media de 2008: 839.930

- II Trimestre 2016 : 799.900

Parados:

- Media de 2008: 175.080

- II Trimestre 2016 : 300.800

El aumento demográfico, que se refleja en la población registrada estadísticamente como mayor de 16 años, ha sido de un total de 127.190 personas, se ha traducido en un aumento de la población activa (la que busca un puesto de trabajo en el mercado local) de 85.700 individuos, pero como no se ha creado empleo, sino que, al contrario, han desaparecido unos 50.000, la población en paro llega a 300.800 residentes en nuestras Islas. La tasa de paro alcanza el 27,33%, cuando la media nacional se encuentra en el 20%, casi un 50% de la oficial y tres veces la que tiene la Unión Europea. Si recordamos la evolución del PIB regional en el periodo 2000-2015, que se detalla en el reciente Informe Anual de la Economía Canaria-2015, publicado por la Confederación Canaria de Empresarios, se refleja un estancamiento de nuestros datos macroeconómicos en este siglo XXI, y se confirma la incapacidad, la incompetencia y/o el pasotismo de nuestras organizaciones institucionales y de las gestoras de la actividad pública de nuestra economía. Todo esto acompañado por un silencio de muchas instituciones regionales, que "no quieren ponerle el cascabel al gato", como dice un dicho tradicional, probablemente para no perder prebendas oficiales. La realidad es la que es y no se puede decir que sea tozuda. La olla a presión de nuestras Islas la confirma la evolución del total de la población residente, según los censos oficiales. En el año 2000 la población total fue de 1.700.500, el 4,1% del total nacional, y en el año 2015 se llegó a los 2,2 millones de residentes, de los cuales 1,6 millones eran nacidos en las Islas. Desde los años 70 del siglo pasado, nuestro Archipiélago se convirtió en región de inmigrantes, ante el desarrollo turístico que se inició en aquellos momentos, cambiándose el signo de nuestras Islas, que hasta esa fecha era región de emigrantes. Entre ellos tengo que recordar a mi abuelo materno, que en 1905 se fue desde El Hierro a Cuba. Sin embargo, para ser honesto con la realidad tengo que hacer referencia a una cifra que se publica por el INE, en las encuestas de la población activa, y que tiene como rubrica Población Inactiva, en la que se incluyen los mayores de 16 años que no aparecen o se incorporan al mercado de trabajo. Este dato fue, en la media del año 2008, de un total de 654.910, mientras que en el Segundo Trimestre del año actual fue de 696.400 personas; el incremento en más de 50.000, casi un 9% de la cifra total pone de relieve algunas anomalías, que los expertos canarios no han analizado ni comentado. Y por descontado, los Servicios Oficiales del Gobierno regional no parecen interesados en analizar esta magnitud. Es cierto que aquí se incluyen los jubilados y los excluidos del mercado laboral por motivos de enfermedad o salud, pero también es cierto que se incorporan los activos que por no encontrar un puesto de trabajo adecuado a sus capacidades, o a los que le ofrecen un empleo con salarios y condiciones anormales, no aceptan la oferta. Con ello quiero señalar y destacar que es muy posible que muchos residentes se incorporen a esta rúbrica para trabajar en la llamada economía sumergida o para beneficiarse de que su cónyuge o compañero/a están en el mercado como activos y beneficiarios de los servicios sociales. En definitiva, estamos ante un volumen de parados no contabilizados en las estadísticas oficiales, que habrían que añadir a la declarada como oficial. Me he limitado a contrastar los datos canarios y desconozco el comportamiento de esta rúbrica en las cifras de otras comunidades autónomas.

En mi articulo publicado en LA PROVINCIA titulado Unas reflexiones sobre la economía canaria-2015, hice referencia al estancamiento de nuestra economía, siendo la que tuvo el menor crecimiento en este siglo. En el citado informe, los autores no muestran ningún interés y preocupación por plantearse si el REF que tenemos y disfrutamos sigue siendo el mirlo blanco, del que no gozan las restantes comunidades españolas o las más de 200 regiones que figuran en las estadísticas comunitarias. Para ello, debemos ser la envidia por gozar de tal privilegio. En otras ocasiones he escrito la responsabilidad que tienen las nuevas generaciones de plantearse en serio cuál es el papel o el protagonismo que nuestras Islas deberían jugar en esta economía mundial globalizada. Y también he recalcado que los llamados paraísos fiscales o áreas de baja fiscalidad están para quedarse como protagonistas y agentes activos de la nueva economía. El brexit está produciendo una carrera entre los principales países europeos (Francia, Alemania, Holanda, España, etc.) para establecer el marco legal adecuado para que las entidades bancarias y financieras, las sociedades de inversión, los fondos públicos internacionales, etc. que están domiciliados en la City de Londres puedan tener acogida en nuevas ciudades continentales. Les recuerdo que entre ellas están Madrid y Barcelona. Habrá que esperar, al menos dos años según las versiones autorizadas, para conocer las condiciones legales, fiscales y administrativas que vayan a regular las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido. Mientras tanto, el presidente del Gobierno canario se va a Bruselas para mendigar los "fondos comunitarios", según he leído en la prensa estos días.

Cuando la población ocupada en Canarias era, a principio del siglo, del orden de los 700.000, casi un 11% inferior a la que tenemos en la actualidad, que la población en paro alcanzó los 89.000, la tercera parte de la que disfrutamos oficialmente en esta última estadística que me ha servido de comentario en esta ocasión, cuando el número de turistas llegados fue de 12 millones (de los cuales 10 millones extranjeros), me asombra el llamado "pasotismo" que nuestros responsables, intelectuales e investigadores de nuestra realidad social, se conformen con la cifras repetidas que se dan después de 15 años. Esto es lo que me ha movido a animar a los que se preocupen por el futuro de nuestra juventud y por el protagonismo de nuestra región con este texto, que será acompañado por otros próximamente. Como final les recomiendo a los interesados que lean la Decisión 2013/755/UE del Consejo, de 25 de noviembre de 2013 relativa a la asociación de los países y territorios de ultramar con la Unión Europea.

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