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Sol y sombra

La irrealidad nacional

La política española es una eterna irrealidad que se construye sobre castillos de arena tan poco sólidos como los son sus dirigentes en la búsqueda de soluciones para el país. Apenas han pasado un par de meses desde el 26-J y la Unión Europea ya se ha encargado de poner en evidencia las promesas de los partidos basadas en el electoralismo y absolutamente irrealizables por culpa de la situación económica y los ajustes que exige Bruselas.

Las cuentas públicas no se sostienen, ¿por qué habrían de hacerlo si el propio discurso de quienes las avalan es igual de volátil? No cuesta nada prometer lo que no se puede cumplir. De manera que los partidos -del Partido Popular al último de la izquierda- prometieron bajadas de impuestos, aumentos de gastos sociales inasumibles y hasta un ingreso mínimo vital de 6.000 millones por año, todo ello frente al agujero de la Seguridad Social que amenaza el futuro de las pensiones y el ajuste de 15.000 millones que plantea la Unión Europea en el caso de España.

Con tanto papel mojado, si los principales partidos finalmente entran por el aro del pacto presupuestario tendrán que hacerlo obligatoriamente bajo la premisa de las reglas que impone Bruselas. O eso o la famosa multa que pende como la espada de Damocles.

Pedro Sánchez ha dicho una vez más "no". Lo única idea suya que conocemos es el mantra de que no quiere apoyar a la derecha aunque la derecha se muestre dispuesta a asumir desde un principio la negociación del pacto propuesto por el Comité Federal socialista y que incluye las medidas, algunas de ellas irreales, que el candidato del PSOE querría poner en práctica en el supuesto de poder gobernar. ¿No es increíble?

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