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Piedra lunar

Sobre la coherencia

Huyendo de la calufa veraniega, llegan nuestros tertulianos a Cairasco, aunque con la mente fresca para el pensamiento. Marcial y Codina apuntan una vez más cómo la política es un magma tan impreciso que los protagonistas, que están en primera línea y que se presentan como líderes, le tienen que dar forma a partir de hechos concretos ante la ciudadanía. Es como la masa harinera que luego acaba en lustrosas piezas de pan. Sin embargo, con no poca frecuencia esos distinguidos líderes caen en incoherencias y malbaratan las esperanzas de regeneración, al no actuar de forma adecuada. Recuerdan nuestros tertulianos que en 2013 y 2014 estuvieron en la ciudad dos filósofos de alto rango y de sólido compromiso sociopolítico como son Ángel Gabilondo y José Antonio Pérez Tapias. Ambos dictaron dos conferencias memorables en el recinto de la ULPGC, bajo los auspicios del Aula Manuel Alemán. La magistral conferencia, "La comunicación y la salud social. Cuando todavía es posible", impartida por Gabilondo, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y ex ministro de Educación, se centró en el compromiso social y la ética, en la necesidad de singularizar a los seres humanos como experiencia vital y de dignidad personal, de defender la pluralidad de la comunicación y de la defensa de la justicia, pero sobre todo, en el valor de la palabra. Un año después, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, Pérez Tapias, abordó en su charla el tema de "La verdad es cuestión de justicia". Son dos referentes ideológicos con indudable compromiso político y activos militantes del socialismo español. Sin embargo, estos refuerzos discursivos, cuando pasa el tiempo, dice nuestro tertuliano Codina que no sirven para nada. Y argumenta lo siguiente: "Cuando en el consistorio de un pequeño pueblo de la isla surge un problema, presuntamente grave desde el punto de vista jurídico y que determina la construcción política de la comunidad y por lo que en consecuencia el primer edil se ve en la obligación moral de tomar una decisión drástica, desde las cúpulas dirigentes de rango superior no lo apoyan y miran para otro lado". Dice la noticia: "El alcalde rompe el pacto sin el apoyo de su partido ni el visto bueno de su socio desde el principio del mandato". Parece que lo que marca el paso es el interés de los pactos (que llaman 'en cascada') en otras instituciones, y que apoyan intereses que obvian la coherencia. Los recovecos interpretativos tratan de ocultar las evidencias. En casos como estos, a pesar del magma de la política, parece que las lecciones con cordura emanan desde la humilde periferia al centro y no desde la cúpula a la base. No hace falta decir que la acción política es, además, un ejercicio de pedagogía social. Y si eso no se tiene en cuenta, surge el descrédito de los dirigentes.

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