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Rubén Reja

El análisis

Rubén Reja

Cabezonería política

La lógica debe imperar en el Partido Popular y esta formación tiene que ceder a las condiciones que el ambidiestro Albert Rivera ha puesto sobre la mesa para respaldar a Rajoy en la formación del próximo Gobierno. En caso contrario, España se verá abocada a una tercera vuelta en un escenario político tan inédito como vergonzoso. El desgobierno es el peor remedio para una situación que requiere de reformas urgentes y que no puede esperar más. No obstante, los electores españoles tendrán que acostumbrarse en el futuro a elecciones a dos vueltas y a tríos políticos. Tal vez sería conveniente una reforma constitucional para que gobierne la lista más votada porque como decía De Gaulle en la primera vuelta se vota con el corazón y en la segunda con el bolsillo. Algo que sucedió el pasado 26-J cuando a Pablo Iglesias se le quedó cara de Pokémon al perder un millón de votos respecto a la primera vuelta en una reacción antipopulista en toda regla.

El diálogo y el consenso son la única vía que toca ahora para acabar con los egos y la cerrazón. El primero en ceder debe ser el PP y aceptar sin ambages la propuesta de Ciudadanos de expulsar de los partidos a todo cargo público imputado por corrupción. Sería idílico ver el que sería un auténtico ERE de corruptos (2.000 causas abiertas en España) a los que se les expulsaría de golpe y porrazo por ladrones. Esta condición es más que imperativa para erradicar la sinvergonzonería, las trapacerías, la atrevida jeta nacional y poner en su sitio a los mangantes, que tanto daño hacen al devenir de España. El otro gesto, descartado ante la falta de miras de Pedro Sánchez, sería la abstención de los socialistas a la investidura de Rajoy. El PSOE debería velar por el interés general, dejarse de cabezonerías ramplonas, y entender que hay demasiado en juego al margen de su vasto ombligo.

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