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En canal

Canción de hielo y fuego

Ver First dates en Cuatro y a continuación ver en la misma cadena un capítulo de Wayward Pines es como beber directamente del tetrabrik un litro de vino Don Simón y después pedirse una copa de Chateau Haut-Brion de 2003. Como escuchar durante una hora a David Guetta y después atender a las canciones del primer disco de Leonard Cohen. Como llenarse la boca de petazetas y después degustar un suave salmorejo de remolacha y sandía. Como leer los poemas que en internet se atribuyen a García Márquez, Benedetti o Neruda y después leer a los verdaderos García Márquez, Benedetti o Neruda. Como llevar demasiado rato paseando por un Carrefour, girar una esquina y encontrarse perdido en medio de la mezquita de Córdoba. Oler un ambientador de pino para el coche y cambiarlo por las hojas verdes recién cortadas de un manojo de puerros frescos. Sentarse a disfrutar de un programa doble compuesto de Los albóndigas vuelven a liarla 3 y Ladrón de bicicletas. Concentrarse en la voz de Amaia Montero y luego en la de Billie Holiday. Ver a los Morancos y luego a los Monty Python.

"Cari, después de haber asistido durante más de una hora al programa más chusco, hortera y hueco de la programación televisiva actual, ¿te apetece que veamos un capítulo de la serie más enigmática, sofisticada y densa del panorama internacional?" "Ay, sí, mi amol, no cambies de cadena, que percibo una conexión atávica, una continuidad telúrica y parasemántica entre Carlos Sobera y Matt Dillon". "Cómo me alegro de que opines como yo, compañer@, los misterios que encierra la valla electrificada de Wayward Pines es lo único que puede distraerme de la tensión erótica entre Camilo, aventurero e inseguro 48, y Gemma, peluquera y polisexual 41". Ver First dates en Cuatro y a continuación ver en la misma cadena un capítulo de Wayward Pines es como tener la cabeza metida en hielo y los pies dentro de una hoguera: la estadística dirá que el espectador goza de una agradable temperatura media, pero no consta que nadie haya hecho jamás la prueba para confirmárnoslo.

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