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Frontera sur

Simon Peres: adiós a una leyenda

Con Marruecos en plena carrera electoral, dos son al menos las noticias que afectan más de lo que parece las enrevesadas relaciones diplomáticas marroquíes, oficiales y paralelas pues sabido es que, en este plano, Rabat sabe moverse en el teatro internacional tirando finamente de los hilos con diferentes actores superpuestos.

Por un lado está la última y expresa reivindicación territorial de Al Andalus (gran parte de la actual España) por parte de Estado Islámico (Daesh en su acrónimo árabe), siguiendo la estela de otras organizaciones terroristas como Al Qaeda y la palestina Hamás, que abordaremos en su momento. En Marruecos son muy activas organizaciones paraoficiales y de la sociedad civil entre los descendientes de las comunidades andalusí y morisca, que guardan un espurio silencio ante las reivindicaciones de Al Andalus, con Ceuta y Melilla en primera fila, por parte de organizaciones yihaterroristas como Al Qaeda antes y ahora Estado Islámico (EI). Por si fuera poco, la llamada a la "reconquista" de Al Andalus por parte del terrorismo islamista deja en un lugar equívoco y ambiguo las reivindicaciones nacionalistas marroquíes sobre ambas ciudades de centenaria soberanía española en el norte de África.

Por otro el fallecimiento el pasado 28 de Simon Peres, dignatario israelí de primera fila, no deja de tener su impacto en el Reino de Marruecos, en cuyas raíces históricas figuran las numerosas tribus bereberes de ascendencia judía que poblaban el país antes de la colonización islámica. En el funeral Mohamed VI fue representado, discretamente, por André Azulay, embajador sin cartera y consejero real de ascendencia judía.

Los que hemos tenido la oportunidad de conocer y tratar autoridades israelíes de primer rango (políticos como Isaac Samir o los generales Uzi Narkis y Netanel Lorch, el diplomático Shlomo Ben Amí y por supuesto el asesinado Isaac Rabin) supimos apreciar en el fallecido Simón Peres, el "hijo preferido" de Ben Gurión, una fina altura de miras junto a una elaborada capacidad de estrategia. Tuve ocasión de dialogar ampliamente primero con Peres y luego con su equipo durante al menos tres ocasiones, tanto en Israel como en Madrid. Con un discurso pausado, siempre de largo alcance, Peres se expresaba con un guante de seda que envolvía, si hiciera falta, un sólido puño de acero: en aras de un acuerdo de paz tras el proceso de Oslo, Peres no escatimó esfuerzos en desmantelar colonias en los territorios ocupados tras la guerra de 1967, a la vez que fue siempre un leal y firme apoyo del actual presidente palestino, Abu Mazen, quien asistió emocionado junto a otros reconocidos líderes palestinos a su funeral, con el féretro envuelto en la bandera de Israel. Decidido partidario de la convivencia entre israelíes y palestinos, fundó el Centro Peres por la Paz, especializado en el fomento de numerosas actividades para la convivencia en escuelas y movimientos juveniles.

Para Marruecos y la comunidad judeomarroquí (segunda por su origen en Israel), Simon Peres fue un actor político y diplomático singular, manteniendo con el fallecido soberano Hassan II dos encuentros oficiales de alto nivel, uno de ellos en Ifrán (Medio Atlas), el 22 y 23 de julio de 1986 y otro en septiembre de 1993, además de varios viajes más en secreto. Si con Hassan II los encuentros fueron fluidos y siempre constantes, el nuevo rey Mohamed VI se ha visto sujeto (la coyuntura internacional es más frágil y delicada) a ciertos imponderables: fruto de ellos, la diplomacia israelí se vio inducida a cancelar dos viajes de Simon Peres a Marrakech, inicialmente invitado a dos importantes encuentros internacionales en octubre de 2010 y en mayo de 2015. Si en el primero fue la diplomacia marroquí la que desaconsejó el viaje de Peres "dadas las circunstancias", en el segundo fueron las presiones y maniobras del Reino de las Tinieblas, Arabia Saudí, las que chantajearon a Rabat a fin de que no diera el plácet a la visita del dignatario israelí, gran amigo de Marruecos. También y cediendo a presiones del conglomerado islamista en el país, así como de ciertos países árabes, Mohamed VI decidió cerrar en 2000 la "oficina de enlace", de hecho embajada virtual de Israel abierta en Rabat en 1994. No obstante, Mohamed VI recibía en septiembre de 2003 en el Palacio Real de Tetuán a Silvan Shalom, exministro de Asuntos Exteriores de Israel, quien le hacía entrega de una carta personal de Ariel Sharon.

Con Peres se ha ido no solo un denso pedazo de historia, si no en cierta medida el sueño por la convivencia y la paz en este convulso y determinante espacio geopolítico de Oriente Medio.

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